Salud bucodental: la vuelta al colegio

Cuide de la salud bucodental de sus hijos en el colegio 


Durante estas fechas, la mayoría de los niños españoles regresan al colegio tras varios meses de parón veraniego. En estos días su rutina va a cambiar por completo afectando a sus horas de descanso, sus comidas y su higiene personal. Como es de esperar, el cambio tan drástico que supone pasar de estar en casa la mayor parte del tiempo a estar fuera puede afectar también a su salud bucodental. Las vacaciones se terminaron, es hora de volver a la rutina, de ponerse al día con los estudios, las actividades deportivas y extraescolares. Incluso, la higiene dental de los más pequeños de la casa cambia de manera significativa con la llegada del nuevo curso escolar. Desde Praxis Dental Toledo vamos a enseñaros cómo debe ser a partir de ahora la higiene bucodental de vuestros hijos para que el cambio en su rutina no afecte a su salud dental.

Recomendaciones para cuidar la salud bucodental  de los niños


Cuando los niños están de vacaciones, los padres tienen muchas más oportunidades de cuidar su salud bucodental. Al permanecer más tiempo en casa, resulta más sencillo llevar un seguimiento de su higiene dental. Sin embargo, esto cambia por completo cuando llega la hora de volver al colegio. En vistas que muchos padres ya están llevando a sus hijos de regreso a la escuela, hoy queremos compartir con vosotros algunas recomendaciones sobre la salud dental en niños. De esta manera, podréis mitigar la aparición de problemas dentales con la llegada del nuevo curso escolar.

Higiene bucodental diaria: dado que los niños están en la escuela –y muchos de ellos comen en ella- resulta más complicado garantizar que siguen con los hábitos de higiene del verano. Lo ideal es enseñarles la importancia del cepillado de los dientes tras cada comida. Hacerles ver que la higiene de sus dientes es fundamental para evitar enfermedades como la caries o la gingivitis. Los padres deberían enseñarles esto durante su estancia en el hogar. De este modo, los niños, por propia iniciativa, tomarán en cuenta la higiene de sus dientes mientras están en el colegio.

Se lavarán los dientes en la escuela sin necesidad de que haya siempre alguien detrás supervisándolos. Es importante que los más pequeños de la casa no vean el acto de cepillarse los dientes como algo aburrido, sino como algo que les garantizará tener siempre de una salud oral brillante. En el caso de que el niño haga sus comidas en el colegio, es fundamental preparar un kit de limpieza bucal para el cole que incluya un cepillo adecuado para el niño, pasta de dientes y un colutorio infantil.

Usar pasta dental con flúor: el flúor protege los dientes de los más pequeños de la casa, ya que los hace más resistentes, evitando el desarrollo de caries. Las pastas de dientes con más de 1000 ppm de flúor son las más recomendables para los niños. Sin embargo, los padres deben adquirir pastas que resulten agradables para los más peques. Si el dentífrico tiene un sabor demasiado fuerte o amargo, el niño evitará su uso.

Revisar el cepillado dental de los niños en casa: no podemos dar por hecho que nuestros hijos se cepillan los dientes cuando o cómo deben, por mucho que se lo hayamos inculcado desde bien temprano. Son niños y, por tanto, pueden mentirnos cuando menos lo esperemos. Por este motivo, los padres deben estar siempre atentos a la higiene dental de sus hijos. Ya sea porque no se han cepillado los dientes cuando les tocaba, o bien no lo hicieron de la manera correcta, los adultos tienen que revisar a menudo su higiene dental. En especial, es importante que la boca quede totalmente limpia tras la cena. Durante la noche es cuando las bacterias están más activas. Si quedaron restos de comida entre sus dientes tras la cena, tienen muchas más probabilidades de desarrollar caries.

Los padres deben dar ejemplo: los adultos deben dar ejemplo a los niños en todos los ámbitos de su vida. Por supuesto, esto también concierne a su salud bucodental. En este sentido, los niños deben ver que sus padres también se cepillan los dientes después de cada comida. Si los adultos no siguen buenos hábitos de higiene dental, no pueden esperar que sus hijos lo hagan. Además, hay que enseñarles cómo lavarse los dientes. Primero, tienen que cepillarse la superficie externa de los dientes superiores e inferiores. Después, llega la hora de cepillarse las superficies internas de los dientes superiores e inferiores. Cuando un niño ve que su padre o madre se lava los dientes tras las comidas, este se motivara y hará lo mismo.

La dieta en la salud dental de los niños: durante los meses de las vacaciones, los padres suelen hacer muchas concesiones en las comidas de sus hijos. Les permiten tomar mucho alimentos ricos en azucares como helados, dulces, golosinas o refrescos. Estos productos por su alto contenido en azúcar son muy perjudiciales para la salud de los dientes. Pues bien, el regreso al colegio hay que aprovecharlo para que nuestros hijos vuelvan a comer de manera saludable. Los alimentos que más contribuyen al cuidado de los dientes son los lácteos (leche, queso, yogurt…), ya que son ricos en calcio. Otros productos que debemos incluir en la dieta de los más pequeños de la casa son las verduras, la fruta y el agua.

Cuidado con las actividades deportivas o extraescolares: cuando las actividades escolares o extraescolares son de tipo deportivo, debemos asegurarnos de que se estén utilizando la protección y el equipo necesario. En casos de deportes de contacto es aconsejable el uso de protectores bucales para prevenir lesiones o traumatismos dentales.

Visitar al odontopediatra: cualquier época del año es buena para visitar la clínica de un dentista infantil. No obstante, el inicio del nuevo curso escolar resulta ser una de las fechas más importantes de todas. Y es que, tras varios meses de cierta relajación en el cuidado dental de sus hijos, no hay nada mejor como someter a los niños a un chequeo dental para confirmar que su salud bucodental es la correcta.  La vuelta al cole también es una buena época para comenzar a evaluar posibles tratamientos de ortodoncia. Con la ortodoncia invisible o Invisaling los niños pueden dejar de preocuparse por su aspecto, ya que las férulas casi no se ven. Además, los tratamientos son más rápidos y se pueden planificar mucho mejor.

¿Cuántos dientes tienen los niños?

Probablemente, si usted es un padre primerizo, se haya preguntado últimamente esta cuestión. En especial, si su pequeño está comenzando a experimentar los cambios físicos propios previos a la erupción de su dentición infantil: irritabilidad, babeo, inflamación de las encías, rechazo a la comida, insomnio… Sin embargo, la respuesta a esta pregunta no es nada sencilla. El número de dientes de un niño depende de muchos factores, aunque la edad es el principal de todos ellos. Por norma general, el germen que desarrolla los primeros dientes suele formarse mucha antes de que su retoño haya nacido. Concretamente, entre la sexta y octava semana de gestación. No obstante, los primeros dientes no erupcionan hasta que el niño tiene entre seis y doce meses. Una vez que ha transcurrido este periodo, el primer diente brota de la encía del niño.

A continuación, el resto de piezas comienzan a erupcionar por si solas hasta que el niño cumple dos años y medio. Como bien sabemos, a estos dientes se les denomina en odontología “temporales”, mientras que en el lenguaje ordinario “dientes de leche”. Cuando el niño alcanza la edad de cinco o seis años, se produce el inicio de la segunda fase de la dentición infantil. A partir de este momento, su hijo comenzará a sustituir los dientes temporales por los definitivos o permanentes. Un proceso que puede prolongarse hasta que cumpla los entre los 17 y 25 años, etapa en la que suele erupcionar las muelas del juicio. ¿Le interesa saber los dientes que puede tener su hijo? ¿Quiere ayudar a cuidar la salud dental de su hijo? Continúe leyendo este interesante artículo en el que le resolveremos este tipo de cuestiones.

¿Cómo es el proceso de dentición infantil?


Los dientes no realizan su función desde que nacemos, como sí sucede con órganos como los pulmones, el corazón o nuestro cerebro. Lo cierto es que ni siquiera podemos verlos hasta que el niño cumple los seis meses de edad y sus dientes comienzan a brotar de las encías. Como ya se ha explicado, disponemos de dos tipos de dentaduras: la primera de ellas, es la formada por los dientes de leche; la segunda, está constituida por los dientes definitivos y las muelas del juicio. En el primero de los casos, los dientes temporales permanecen en la boca del niño hasta que este ha cumplido los doce años de edad.

Después de este periodo, la dentición infantil habrá dejado paso a los dientes de una persona adulta. Sin embargo, esto no quiere decir que su hijo de doce años ha desarrollado por completo su dentadura definitiva. En realidad, este proceso se extiende en un intervalo de tiempo más amplio. Esto sucede porque, tras la erupción de los dientes definitivos, comienzan a formarse las muelas del juicio. Las muelas del juicio erupcionan más tarde que es resto de dientes definitivos. Concretamente, entre los 17 y 25 años de edad.

No obstante, la gran mayoría de los adolescentes con edades comprendidas entre los 12 y 15 años poseen todos sus dientes definitivos. Aunque en ocasiones, por diferentes motivos, puede que a algunos les falte una o varias piezas. A partir de los diecisiete años, las muelas del juicio suelen brotar de las encías de los adolescentes. Un proceso que puede prologarse hasta la etapa adulta. Las muelas del juicio se desarrollan y brotan en la parte posterior de la cavidad oral. Una persona adulta que ha desarrollado toda su dentadura al completo tiene 32 dientes en total: 8 incisivos, 4 caninos, 8 premolares y 12 molares (incluidas las cuatro muelas del juicio).

Entonces, ¿cuántos dientes tienen un niño?


Dicho lo anterior, usted ya comprende cómo se desarrolla y durante cuánto tiempo sucede el proceso de erupción de los dientes. La evolución de una dentición infantil a una adulta. Por lo tanto, ahora ya podemos abordar el tema que nos atañe en este post: la cantidad de dientes que puede tener un niño. Pues bien, lo habitual es que los niños tengan 20 dientes temporales o de leche (10 en la parte superior y 10 en la inferior). No obstante, esta cantidad puede depender de diferentes factores como:

  1. Edad del niño: los dientes temporales y definitivos coinciden en tres cosas: tipología (incisivos, molares, caninos…), función (por ejemplo, los incisivos sirven para cortar la comida en trozos pequeños) y el tiempo (edad a la que erupcionan). Por lo tanto, el número de dientes que su hijo pueda tener depende de los años que haya cumplido, así como de los dientes que erupcionan en ese intervalo.
  2. Componente hereditario: la herencia es otro de los factores que puede determinar el número de piezas de una dentición infantil. En ocasiones, algunos niños no desarrollan el germen permanente. Es decir, una vez que su diente de leche ha cumplido su función, este no será remplazado con un diente permanente. A esta anomalía en odontología se le denomina agenesia. Por otra parte, puede suceder también lo contrario, es decir, que su hijo presente más dientes de lo normal (supernumerario).

En ambos casos, estas anomalías se deben a un factor hereditario. Porque algún miembro de la familia por parte paterna o materna presenta también este inconveniente. No obstante, se trata de un problema que tiene fácil solución. Cuando hay presencia de agenesia, la solución consiste en los implantes dentales. Los dientes supernumerarios se corrigen con una simple extracción con anestesia local.

  1. Traumatismos: los niños siempre están corriendo de aquí para allá. Es lo normal, ya que están en la etapa de su vida con más energía. Por este motivo, los traumatismos dentales son una de las causas más habituales por las que los niños pierden uno de sus dientes de leche. Las etapas con mayor riesgo para la pérdida de un diente por un golpe son: con dos años de edad (porque el niño comienza andar) y con siete años de edad (el niño suele comenzar a practicar deporte). No obstante, el hueco resultante de esta pérdida se remplazará por si solo cuando erupcione la dentadura definitiva. Obviamente, en el caso de los adultos –al producirse la pérdida de un diente permanente- se necesitará colocar un implante dental.

Estos son los factores más relevantes que influyen en la cantidad de dientes que puede tener su hijo. Lo recomendable es que verifique cada cierto tiempo cuantos dientes tiene su hijo teniendo en cuenta los aspectos que le acabamos de nombrar. Si intuye que a su hijo le faltan o sobran dientes, es hora de que visite su clínica de confianza para que ellos puedan tomar las soluciones pertinentes.

¿Cómo cuidar los dientes de los niños?


La mejor forma de proporcionarle a su hijo el cuidado adecuado de su dentición infantil es someterle de manera regular a un chequeo dental. Acuda cada seis meses a la consulta de un especialista para que este compruebe la salud bucodental de su hijo. Además, sigua estas pautas para garantizar la salud bucodental de su hijo:

  1. Lavarse los dientes: debe cepillar los dientes de su hijo cuando surja el primero de ello. Cuando el niño tenga cuatro o cinco año, debe enseñarle a lavarse los dientes al menos dos veces al día. La pasta de dientes debe contener flúor, ya que previene la aparición de caries.
  2. Cepillado dental adecuado: la manera correcta de lavarse los dientes es aquella en la que se realizan movimientos circulares en toda el área del diente.
  3. Uso de hilo dental: su hijo debe usar hilo dental a partir de los tres años de edad, siempre y cuando así se lo recomiende su dentista. Hasta los ocho años de edad deberá ayudar a su hijo a usar el hilo dental. El hilo dental sirve para eliminar los restos de comida que hayan quedado tras el cepillado dental. De modo, que evitan la aglomeración de la placa bacteriana y, por ende, la aparición de caries.

 

¿Tiene todavía dudas sobre cuantos dientes puede tener su hijo en estos momentos? ¿Quiere conocer más pautas para el cuidado dental de su hijo? ¡Visítenos! Estamos en calle Agua 44, 45593, Bargas (Toledo). Contamos con un equipo con muchos años de experiencia en el tratamiento y el cuidado de los dientes de los más pequeños de la casa. Nuestra finalidad es guiar y asesorar a nuestros pacientes con el mejor diagnóstico en un plazo de tiempo optimizado.

Consejos para la salud oral en bebes

Contrario a lo que la mayoría de los padres piensan, cuidar la salud bucodental de los bebes recién nacidos es muy importante. A pesar de toda la información disponible sobre este tema, por desgracia, muchos padres siguen ignorando la salud oral de sus recién nacidos hasta la erupción de los primeros dientes. Este tipo de acciones desacertadas pueden generar números problemas bucodentales en el futuro. Por ejemplo, si no se llevan a cabo la limpieza correspondiente la placa bacteria del bebe aumenta hasta provocarles halitosis (mal aliento) e infecciones orales. Del mismo modo, al no llevar un cuidado adecuado de la boca del bebe este tiene muchas más probabilidades de desarrollar caries y sentir molestias durante la aparición de los dientes. Por este motivo, a continuación desde Praxis Dental Toledo os dejamos diez consejos sobre cómo cuidar la salud oral de vuestros bebes. ¡Si seguís al pie de la letra estas recomendaciones, la salud bucodental de vuestros hijos os lo agradecerá!

  1. Limpiar la cavidad oral con una gasa

Se trata de una sencilla tarea que puede ahorraros muchos quebraderos de cabeza en el futuro. En primer lugar, coger un trozo de gasa estéril y humedecerla en agua tibia hervida. Posteriormente, envolver con la gasa vuestro dedo índice y pasarla por las encías, la lengua y el paladar del recién nacido. De esta manera, retiraréis cualquier resto de comida que pueda haber quedado en la cavidad oral del bebe. Desde Praxis Dental Toledo os recomendamos hacer esta acción después de cada comida o, al menos, dos veces al día. De todos modos, y como suelen explicar los odontopediatras, la frecuenta de este “dedo cepillo” dependerá tanto de los alimentos que ingiera él bebe como de su edad.

  1. Evitar el contacto de vuestra saliva con la del bebe

El simple hecho de besar directamente al bebe en su boca puede genérale muchos problemas bucales y de salud general. Recordad que los bebes – sobre todo, los recién nacidos- son muy delicados ante cualquier tipo de infección, virus o bacteria. La cavidad oral de los adultos tiene una cantidad de bacterias mucho mayor que la de los bebes por lo que el contacto directo –en especial de la saliva- a través de los besos puede provocarles numerosas enfermedades. Además, tenéis que procurar que él bebe comience a usar el hilo dental en cuanto tenga dientes que entren en contacto entre sí.

  1. No sopléis los alimentos

Nuestros odontopediatras de Praxis Dental Toledo a menudo recomiendan este tipo de precauciones a los padres. Y es que inconscientemente con este tipo de acciones estamos introduciendo miles de bacterias y virus en la comida del bebe. Lo ideal es que esperéis a que la comida se enfríe por si sola

  1. Enseñad a vuestros hijos a cuidar de su salud oral

A partir de los dos años los niños ya tienen la suficiente capacidad como para empezar a cepillarse por sí solos los dientes. Por esta razón, es importante que vuestros hijos comiencen desde esa edad a preocuparse por su salud oral. Obviamente, con solo dos años todavía son demasiado jóvenes para cepillarse adecuadamente los dientes. En este sentido, los padres deben estar a su lado en todo momento para garantizar que tanto los dientes como las encías y la lengua quedan totalmente limpias. Además, su hijo debe cepillarse los dientes con pasta dentífrica con flúor.

  1. No excederse con la cantidad de pasta dentífrica

Los niños menores de tres años únicamente deben aplicar sobre el cepillo de dientes una cantidad de pasta similar al tamaño de un grano de arroz. Por supuesto, pasta dentífrica fluorada. Los niños de entre 3 y 6 años pueden utilizar una cantidad de pasta similar al tamaño de un guisante. Según la mayoría de los odontopediatras, pasada la edad de seis años, los niños pueden usar la cantidad que vean conveniente, pero asegurándose de que sus dientes quedan limpios.

  1. No acostar a los bebes con el biberón

Al menos cuando este contenga líquidos azucarados, puesto que los azúcares pueden provocarles complicaciones como la caries del biberón. Además, recordad que es imprescindible cepillar los dientes y las encías del bebe antes de que se vaya a dormir.

  1. Evitar mojar el chupete en sustancias dulces

Resulta muy habitual, para que los pequeños aprendan nuevos sabores, que los padres mojen el chupete de los bebes en bebidas o alimentos con alto contenido en azúcar. Sin embargo, esta acción resulta contraproducente, puesto que las sustancias azucaradas permanecen más tiempo en la boca del niño y dañan sus dientes.

  1. Cuidar su alimentación

En consonancia con el punto anterior, los padres deben cuidar la alimentación de los niños. La mayoría de los odontopediatras recomiendan elegir una dieta equilibrada que evite en la medida de lo posible el consumo de azúcares. Además, cuando él bebe vaya a consumir estos productos, traten de que lo haga durante las comidas principales no entre ellas. La saliva adicional que se produce durante una comida ayuda a enjuagar los alimentos de la boca.

  1. Mordedor para las épocas de erupción

La salida de los dientes ocasiona molestias a los niños, puesto que sus encías se inflaman por la tensión que la erupción de estos les provoca. En esta etapa es cuando los odontopediatras recomiendan que los niños usen el mordedor. Es imprescindible lavar frecuentemente con agua y jabón los mordedores para evitar la proliferación de bacterias.

  1. Evitar los malos hábitos

Enseñar a los niños desde que tienen uso de razón la importancia de cepillarse los dientes después de cada comida. Hay que incentivar a los pequeños de la casa a lavarse los dientes y a que entiendan que su salud bucodental es muy importante. De esta manera, por si solos, serán capaces de mantenerla sana sin mucho esfuerzo.

Rendimiento escolar y salud bucodental

En nuestra clínica de Praxis Dental Toledo hemos sido testigos de todo tipo de enfermedades dentales en los niños. Anomalías como la caries, la gingivitis, la periodontitis, el bruxismo o la maloclusión. Este tipo de trastornos no solo generan dolor al paciente, sino que puede afectar también a muchos otros ámbitos de su vida. En el caso de los más pequeños de la casa, una salud bucodental deficiente puede influir en sus notas a final de curso. En efecto, la salud de los dientes y encías afecta el rendimiento escolar de los niños. Los alumnos que padecen dolores crónicos y cambios de humor provocados por algún tipo de enfermedad dental como la caries tienen más probabilidades de bajar el rendimiento en clase. Si usted ha sufrido alguna vez un terrible dolor de muelas,  lo comprenderá. Cuando una muela está dañada por la caries el dolor es muy intenso, hasta incapacitante. Puede que no pueda acudir a su puesto de trabajo por un dolor de muelas. En el caso de los más pequeños de la casa ocurre exactamente lo mismo. Averigüemos porque ocurre esto.

  1. ¿Por qué la salud oral afecta al rendimiento escolar?

Aunque sé intuía, no fue hasta hace algunos años cuando quedo científicamente demostrado que la salud bucodental puede perjudicar al rendimiento académico. Concretamente, el estudio más reciente proviene de la Escuela de Odontología de Ostrow en Polonia. En este centro un grupo de odontopediatras polacos analizo a cerca de 1500 niños de escuelas de primaria y secundaria provenientes de familia humildes. Familias con dificultades socioeconómicas que, por tanto, apenas podían acudir con sus pequeños a las clínicas para solucionar sus enfermedades dentales. Tras llevar a cabo el estudio, los investigadores descubrieron que la gran mayoría de los niños tenían caries. El estudio también reveló que estos pacientes con caries u otra anomalía bucodental eran los que peores notas sacaban. En el lado opuesto, aquellos alumnos que no presentaban enfermedades en la boca solían tener calificaciones mucho más altas que los primeros, puesto que no faltaba a clase. Los investigadores polacos estimaron que los niños con trastornos dentales acudían al colegio de media seis días menos que los que estaban sano.

Sin embargo, el dolor o las molestias no son solo el único motivo de la modificación del rendimiento escolar en los niños. Enfermedades como la maloclusión dental, los traumatismos dentales o la gingivitis también alteran el rendimiento académico. La cavidad bucal nos permite pronunciar correctamente las palabras, así como reír y comer correctamente. No obstante, si algo en ella no anda bien el efecto puede ser el contrario. Por ejemplo, un niño que sea incapaz de hablar adecuadamente puede ser víctima de burlas por parte de sus compañeros. Esto puede llevarlos a sufrir baja autoestima, irritabilidad, dificultades para conciliar el sueño y falta de concentración. Obviamente, todos estos obstáculos dificultan que el menor aproveche al máximo sus horas de estudio.

  1. Cuidados de la salud oral de los niños

Tras haber leído lo anterior, no cabe duda de que debe prestar la máxima atención a la salud bucodental de su hijo. Antes de explicarle cuáles son las claves para cuidar la boca de su hijo, ¿acude con él a su odontopediatra de manera regular? ¿Lleva a su hijo al odontólogo solo cuando se queja de molestias o no puede comer correctamente? Recuerde que la visita al odontopediatra tiene que ser algo habitual. Debe llevar a su pequeño a consulta para prevenir enfermedades en lugar de para solucionarlas. Este detalle es de vital importancia. Por supuesto, el otro pilar fundamental en el que se asienta la salud oral de los niños es la higiene. Los padres deben inculcar a sus hijos buenos hábitos de higiene bucodental cuanto antes. La higiene oral se cimentá en estos dos detalles:

  1. A) Ayudar a cepillarse los dientes:

    como dice el refrán, nadie nace enseñado. Cuando los niños son pequeños, o bien no saben cómo cepillarse los dientes, o bien no pueden por sí solos hacerlo adecuadamente. Por ello, usted debe supervisar el cepillado y asegurarse de que lo hacen después de cada comida. El cepillado es esencial para evitar que aparezcan caries. Este hábito diario le proporcionará a su hijo un desempeño mejor durante sus primeros años de escuela y en su vida social.

  2. B) Vigilar lo que comen:

    los alimentos que ingerimos también influyen en la salud de nuestros dientes. Si su hijo toma demasiadas golosinas, dulces o refrescos azucarados, probablemente, sus dientes presentes perforaciones en sus tejidos. El azúcar es el combustible que permite a las bacterias realizar sus funciones nocivas para la salud dental.

Si su hijo padece algún trastorno bucodental, si sufre molestias continuas, si su rendimiento escolar ha bajado por el estado de su boca, acuda lo antes posible al odontopediatra más cercano. Estos odontólogos infantiles son los más adecuados para tratar a los más pequeños de la casa.

Láser dental ventajas en Odontopediatría

Durante la infancia, la salud bucodental de los más pequeños es muy importante en su desarrollo y tratar de que esta se produzca de forma fluida y sin problemas graves es una cuestión primordial. En Praxis Dental Toledo siempre os insistimos en la importancia de acudir con los niños regularmente a una clínica. Solo de esta manera podréis prevenir a tiempo cualquier tipo de anomalía en la boca de los más pequeños. Pero el dentista que les atienda debe ser un especialista en niños, es decir, un odontopediatra como el que tenemos en nuestra clínica. Los odontopediatras son odontólogos especializados en la salud bucodental de los niños. Uno de los avances más relevantes que se han producido recientemente en las clínicas de odontología infantil es el láser dental.

Hace apenas unos años, cuando los más pequeños asistían al odontopediatra sabían que este especialista comenzaría a meterles por la boca aparatos extraños que hacían mucho ruido. Instrumentos que, en el caso de no estarse quietos, podían producirles daño. Obviamente, esto provocaba que los más pequeños evitasen a toda costa visitar la clínica. No es de extrañar que muchos de ellos sintiesen un miedo real al tener que volver a ver a un dentista. No obstante, gracias al desarrollo de la tecnología láser esto ya es cosa del pasado. Al menos en clínicas como Praxis Dental Toledo, donde disponemos de un láser dental de última generación. A continuación, os presentamos la odontopediatria laser y sus ventajas.

¿Qué es y en qué consiste la odontología u odontopediatría láser?

Como ya habréis podido sospechar, la odontopediatria láser es aquella en la que utilizamos este aparato para llevar a cabo los procedimientos dentales. Hay muchas técnicas de odontología en las que este artefacto nos es de gran ayuda, dada su precisión y su capacidad para evitar hemorragias. Por norma general, los procedimientos con láser dental son menos dolorosos por estos dos motivos, y de ahí que ya la mayoría de las clínicas los hayan incorporado. Sin embargo, en este punto también juega un papel importante la habilidad del propio odontopediatra. Un buen odontopediatra debe realizar los procedimientos de la forma más efectiva, pero también debe saber tratar a los niños. Tiene que trasmitirles una sensación de seguridad y de comodidad. El láser dental se suele usar para tratar problemas bucodentales como quistes, llagas, aftas, regeneración de nervios y, por supuesto, para blanquimientos dentales. También se emplea para tratamientos de ortodoncia, pulpares, traumatismos, gingivitis y herpes labial.  Además, el láser nos permite ver todos los tejidos dentales y la encía de los niños en tiempo real. Por lo tanto, es vital a la hora de localizar posibles anomalías a tiempo. Existen dos tipos de láser dental: el de tejidos duros y el de tejidos blandos. Lo que les diferencia es la longitud de onda que emiten.

¿Entonces, cuáles son las ventajas del uso del láser en odontopediatría?

El láser dental ha llegado a las clínicas como Praxis Dental Toledo para quedarse. Son una magnífica alternativa, una gran oportunidad para mejorar la atención a la salud bucodental de los más pequeños de la casa. Esta herramienta, como ya hemos comentado con anterioridad, presenta unas características muy diferentes a las herramientas tradicionales tan temidas por nuestros hijos. La tecnología láser ha permitido que las molestias y el dolor, cada vez que el niño acudía a consulta, sean algo del pasado. Durante el uso del láser dental, apenas hay ruido alguno. Las vibraciones o el calor que desprenden las herramientas tradicionales ya no existen. Otra gran cualidad de esta tecnología es que es mucho, mucho menos invasiva. El sangrado en los tratamientos de tejidos blandos es ínfimo, es decir, su hijo tendrá muy pocas molestias tras la intervención.

Por otra parte, al tener menos molestias su hijo no evitará acudir a la clínica del odontopediatra. Por lo que los tratamientos pertinentes se podrán realizar con mayor velocidad y efectividad. Al mismo tiempo resultarán más cómodos para el niño. La odontología láser infantil tampoco requiere del uso de anestesia local, que sí es necesaria con las herramientas tradicionales por sus fuertes sonidos, calor y vibraciones. De nuevo, hay que señalar que este aspecto tranquiliza tanto a los padres como al paciente, en este caso el niño. Un niño relajado y cómodo, es un paciente fácil de tratar. Un paciente que no opone resistencia durante los procedimientos, recibirá un tratamiento más seguro, efectivo y rápido. Por lo tanto, esto hará que el tiempo en el sillón del dentista sea menor, lo que abarata los costes del tratamiento. Del mismo modo, la recuperación será más veloz y su hijo podrá volver a la rutina mucho antes.

La Academia Estadounidense de Odontología Pediátrica (AAPD) reconoce el uso de láseres como un instrumento beneficioso para brindar tratamientos especializados a los pacientes pediátricos, incluidas las personas con necesidades especiales.

Dientes temporales: caída y precauciones

La caída del primer diente de leche es uno de los acontecimientos más importantes de nuestra juventud. Para nuestros hijos, desde un punto de vista fisiológico, marca una nueva etapa en su crecimiento. Aunque, como todos los padres sabemos, cuando ocurre este evento nuestros hijos no piensan en ello, sino más bien en la llegada del famoso Ratoncito Pérez. Dicho esto, para los padres la caída de los dientes temporales  de sus hijos representa una cuestión sobre la que tienen muchas dudas respecto a la manera correcta de actuar. Sin ir más lejos, algunos padres, al primer síntoma de debilitamiento, no dudan en arrancarlos. Sin embargo, hacer esto es cometer una grave equivocación. Los dientes de leche, como veremos más adelante, no son un servicio temporal para los niños. Para aclarar este tipo de asuntos y enseñaros como debéis actuar cuando el primer diente de leche se desprende de la boca de vuestros hijos, hemos elaborado el siguiente artículo. Prestad atención.

¿Qué son los dientes de leche?

Dado que ya os hemos explicado de forma detallada lo que son los dientes de leche, no nos extenderemos mucho en este punto. Los dientes de leche son los primeros que nacen en la boca de los niños. Estas piezas temporales comienzan a brotar de las encías a partir de los seis meses de edad. Como todos sabemos, los dientes temporales brotan de forma lenta y progresiva hasta que el niño cumple los 24 meses. Los dientes leche se mantienen en la boca de nuestros hijos hasta que estos cumplen entre 11 y 12 años. Por norma general, los niños tienen 20 piezas temporales. Diez en la arcada superior y diez en la inferior.

¿Qué hacer cuando empiezan a moverse?

Cuando notemos que los dientes de leche de nuestro hijo se están empezando a mover, lo ideal es dejarlos que sigan su curso. Hay que tener en cuenta que el proceso de caída de un diente de leche puede durar meses. Por tanto, si precipitamos su caída –por ejemplo, usando nuestra mano- podemos dañar las encías de los niños. Además, forzar la caída de un diente causará dolor a nuestro hijo. Esta recomendación queda exenta cuando la pieza temporal esta tan suelta que el niño no siente dolor al moverla. En este caso, podemos ayudar a nuestro hijo a quitarse el diente de leche.

¿Cuándo se caen los dientes de leche?

Para la caída de los dientes temporales no existe una fecha exacta. No obstante, sí que hay una estimación bastante precisa. Los dientes de leche comienzan a desprenderse de las encías de los niños cuando tienen entre cinco y seis años. Por otro lado, este proceso concluye cuando nuestros hijos cumplen once o doce años. Sin embargo, puede haber variaciones importantes entre un niño y otro. Esto último suele estar relacionado con un condicionante genético, o bien con el hecho de que las piezas hayan salido antes de que él bebe tuviera seis meses.

Fases en la caída de los dientes temporales

Los niños, generalmente, tienen 20 dientes de leche que deberán cambiar. El proceso es muy sencillo. En primer lugar, los dientes definitivos comienzan a presionar a las raíces de los temporales, puesto que quieren brotar de la encía. Posteriormente, esta presión genera que los dientes de leche se deterioren y comiencen a moverse. Finalmente, se desprenden y dejan el hueco para los definitivos. Por norma general, la dentadura inferior definitiva es la primera que suele aparecer. Por ello, son dientes de leche inferiores son los que suelen caerse primero. Una vez empezado, suelen ir cayéndose sucesivamente arriba y abajo:

– Arcada inferior: los incisivos centrales sobre los 6 años; los incisivos laterales, a los 7 años; los caninos y primeros molares a los 9 y 10 años respectivamente, y los segundos molares a partir de los 11 años.

-Arcada superior: los incisivos centrales a los 7 años; los laterales a los 8 años; los caninos a los 11 o 12 años; los primeros molares alrededor de los 9, y los segundos molares a los 10 aproximadamente.

No obstante, puede que haya retrasos en la erupción de los dientes definitivos o, incluso, retrasos. En este caso, los padres no han de preocuparse, puesto que esto se debe a que tanto temporales como definitivos están correlacionados. Dicho de otra manera, el diente definitivo brotará de la encía según cuando lo haya hecho el diente que le precede.

¿Por qué debemos dejar que los dientes de leche se desprendan solos?

A continuación, veamos cuáles son las razones por las que no debemos retirar de manera apresurada los dientes de leche:

  1. Encías: el tejido de las encías es muy sensible. Al forzar la caída de los dientes temporales corremos el riesgo de dañar este tejido. En el caso de que ocurra este, probablemente, nuestro hijo tendrá que someterse a una cirugía para garantizar que no se produzca una infección, así como la correcta curación de la herida.
  2. Dolor: como es obvio, cuando forzamos la caída de un diente el niño sentirá dolor y molestias. El dolor es sinónimo de que el diente de leche todavía no está listo para desprenderse de la encía. Los dientes temporales necesitan tiempo para que su raíz se deteriore por la presión de las piezas definitivas. Hasta que el niño no deje de sentir dolor en la pieza temporal, no debemos forzar la caída de esta.
  3. Los dientes de leche guían a los definitivos: la dentición temporal hace de guía de la permanente. Los dientes definitivos presionan las raíces de los de leche hasta que están se disuelve y pueden brotar por el hueco sobrante. Sin embargo, si extraemos antes de tiempo un diente primario, los secundarios perderán su guía. En este caso, puede que la dentadura definitiva surja torcida e, incluso, en un lugar que no le corresponde.

Cuidados de los dientes definitivos

Cuando nuestro hijo ha desarrollado la dentadura definitiva, resulta imprescindible afianzar los hábitos de higiene y cuidado bucal. Recordad deben cepillarse los dientes después de cada comida, evitar en la medida de lo posible los alimentos ricos en azúcar y acudir de manera regular a una clínica dental.

La primera visita al odontopediatra

Cuidar de su salud es una de las mayores muestras de amor que los padres pueden ofrecer a sus hijos. Acudir de manera regular a la clínica de un pediatra resulta indispensable para evitar que nuestros hijos contraigan enfermedades. Del mismo modo, llevarlos de forma regular al dentista es una manera de cuidar de su salud de forma responsable. Como ya hemos explicado en incontables ocasiones, debemos tratar de llevar a nuestros hijos  a un odontopediatra desde que soy muy pequeños. Este profesional de la odontología –experto en el tratamiento en niños- hará que nuestros hijos aprendan la importancia de cuidar de su salud oral. Aunque no hay una edad consensuada para acudir por primera vez al dentista, casi todos los especialistas coinciden en que el niño debe haberse sometido a su primer chequeo dental durante su primer año de vida.

El odontopediatra debería ser el encargado de esta primera revisión. No en vano, hablamos de un profesional de la odontología especializado exclusivamente en el tratamiento de los niños. En Praxis Dental Toledo contamos con un equipo experto en revisar la salud oral de los más pequeños. Tratamos enfermedades bucodentales en niños como la caries del biberón, la maloclusión, la gingivitis o el bruxismo. Además, enseñamos a los padres cómo deben cuidar los dientes de leche de sus hijos y cómo deben educarlos para que aprendan por si solos a cuidar de su salud oral. Solo expertos como nuestro odontopediatra están cien por cien capacitados para atender tanto a niños como a bebes. Asimismo consultas como Praxis Dental Toledo disponen de un entorno mucho más amigable para recibir a los más pequeños de la casa. Dicho esto, veamos cuáles son las recomendaciones que deben tener en cuenta antes de acudir con sus hijos a un dentista por primera vez.

Consejos: primera visita al dentista

  1. Acuda a un odontopediatra: como se ha dicho con anterioridad, lo ideal es que asistamos con nuestros hijos a una clínica de odontopediatria. Y es que estos profesionales son los mejor preparados para tratar a los niños. Los odontopediatras cuentas con más conocimientos que cualquier otro profesional a la hora de tratar a los más pequeños. Además, disponen de herramientas y consultas enfocadas en estos. Por último, cuentan con años de experiencia en el trato con los niños, por lo que estos se sentirán mucho más relajados que en la clínica de un dentista corriente. No obstante, esto no quiere decir que un odontólogo común no pueda tratar a nuestros hijos, sino que un odontopediatra lo hará –o debería- mejor.
  2. Contarles lo importante que es cuidar sus dientes: solemos pensar que los niños no entienden las cosas que les explicamos los adultos. Sin embargo, son más inteligentes de lo que imaginamos. Cuando les explicamos las cosas despacio, con palabras sencillas y con un tono de voz suave, ellos pondrán atención y lo entenderán. En este punto, hay que enseñarles lo que acarrea no cuidar de su salud oral: caries, traumatismos, gingivitis, bruxismo… Además, es convenientes contarles que el odontopediatra es su “amigo”. Es decir, quien se encargara de que todo en su boca este correctamente. Una fórmula sencilla de llevar a cabo esto es, por ejemplo, decirles a nuestros hijos que es lo que hace este especialista, como se llama…
  3. No contarles experiencias negativas propias: aunque resulta obvio, algunas veces los padres cometen este error. Los niños deben aprender, lo antes posible, lo beneficioso que es para ellos acudir de manera regular a un dentista y cuidar sus dientes. Por este motivo, aunque hayamos tenido alguna experiencia negativa no hay que contársela. Hacer esto lo único que provocará será un sentimiento de rechazo y miedo de parte de los más pequeños hacia el odontopediatra.
  4. Estar con ellos en todo momento: recordemos que se trata de la primera vez que nuestros hijos acuden a una clínica dental. Por primera vez tratarán con el odontopediatra, alguien desconocido para ellos. Por esta razón resulta de vital importancia acompañarlos en todo momento. De lo contrario, nuestros niños se sentirán incómodos e, incluso, con miedo. Una vez que hayan visitado varias veces al especialista, que ya les resulte una persona familiar, será el momento de dejarlos pasar por si solos a la consulta.
  5. No amenazarles con llevarles al dentista: para concluir, jamás hay que amenazarles con llevarles a un dentista. Al hacer esto, los niños entienden que visitar un odontopediatra es sinónimo de algo negativo, o doloroso, o de un castigo por haberse portado mal. Como ya hemos señalado, los más pequeños deben comprender que acudir al odontólogo y cuidar de su salud oral es algo positivo para ellos. Por tanto, hacer uso de amenazas de este tipo cuando hacen alguna “trastada”, no es buena idea.

En Praxis Dental Toledo le ofrecemos todo el tiempo necesario para planificar el tratamiento a sus hijos de la manera más precisa. Cuidamos de la salud bucodental de los más pequeños durante su crecimiento mediante revisiones y tratamientos preventivos. Acuda ahora a nuestra consulta y disfrute de las ventajas de nuestra tarjeta familiar. ¡Ahorrará un 10% en todos los tratamientos de su hijo y le proporcionaremos financiación!

Saburra lingual en niños

¿En qué consiste la saburra lingual?

Cuando en la lengua de los niños se forma una capa de color blanquecino, hablamos de saburra lingual. Esta anomalía se forma debido a la acumulación de los restos de comida, así como a las bacterias que se nutren de estos. La saburra lingual, por norma general, comienza a formarse en el extremo interior de la lengua. A medida que esta va ganando volumen, el dorso de la lengua se vuelve completamente blanco. A esta afección, en odontología, se le denomina lengua saburral. Antes de proseguir, hay que decir que la lengua siempre tiene una pequeña capa de color blanco, pero está no ocupa toda su superficie. En caso contrario, sí estaríamos ante un problema. Cuando el niño tiene una higiene dental adecuada y goza de buena salud, su lengua tiene un color rosado y se encuentra en un punto de humedad óptimo (ni muy húmeda, ni muy seca). Por el contrario, si existe una capa gruesa de color blanquecino en su lengua significa que algo no anda bien en su cavidad oral. Si se percata de que la boca de su pequeño presenta saburra lingual, es hora de que acuda a su odontopediatra de confianza.

Causas de la lengua saburral en los niños

La saburra lingual es un problema que se da tanto en adultos como en niños. No obstante, estos últimos presentan causas diferentes a la de los mayores a la hora de diagnosticar una lengua blanca. Veamos cuáles son los motivos de la lengua saburral en niños:

  1. Mala alimentación: uno de los principales motivos por los que un niño puede tener la lengua blanca tiene que ver con los alimentos que consume. Aquellos productos ricos en azúcares como la bollería industrial y las golosinas cuentan con una gran concentración de azuzar. Estos alimentos favorecen el desarrollo de bacterias en la boca y, por tanto, la aparición de la saburra lingual. Por esta razón, resulta imprescindible inculcar buenos hábitos alimenticios a los más pequeños. Los niños deben tomar mucha fruta, verdura y proteínas.
  2. Deshidratación: en especial, durante los meses de mayor calor. La deshidratación favorece que la boca de los niños sea más propensa a coger infecciones. Cuando ingerimos los suficientes líquidos, facilitamos el trabajo de la saliva. La saliva se encarga de eliminar los restos de comida de la boca e impide que las bacterias hagan su cometido. De ahí que los niños deban estar siempre bien hidratados.
  3. Higiene bucodental deficiente: como ocurre con la mayoría de los problemas bucodentales, una mala higiene dental también fomenta la aparición de la saburra lingual. Si usted ha detectado que su hijo tiene saburra lingual puede que su higiene bucodental no sea la adecuada. Llegados a este punto, resulta imprescindible que enseñe a su hijo a cepillarse los dientes correctamente. Que aprenda a hacerlo siempre después de cada comida.
  4. Candidiasis: los hongos pueden aparecer en los niños también y es una de las causas de la lengua blanquecina. La infección por hongos debe ser tratada por un médico en lugar de un odontopediatra. Esta suele desaparecer mediante antibióticos, pero es impredecible que el niño sea examinado por un profesional.
  5. Halitosis: solemos pensar que el mal aliento es una dolencia que solo presentan los adultos, pero no es así. Lo cierto es que los bebes y los niños también pueden desarrollar halitosis. Por ejemplo, problemas de salud como la gripe o la faringitis fomentan la aparición del mal aliento. Sin embargo, en estos casos la saburra lingual tiene muy fácil solución. Cuando tratemos el mal aliento del niño, la capa de color blanco de la lengua desaparecerá en un corto periodo de tiempo.

¿Qué síntomas produce la lengua blanca en niños?

Generalmente, esta anomalía se manifiesta del mismo modo que en los adultos. La lengua del niño tendrá un tono de color blanco. Esta capa no suele provocar ningún dolor, pero alterará la percepción de los sabores y olores. Además, también puede producir halitosis, como ya se ha indicado. En la clínica Praxis Dental de Toledo, pondremos a su disposición a nuestro odontopediatra más experimentado para que haga un diagnóstico de la lengua de su hijo. Para empezar, observaremos la lengua del niño. Después, le preguntaremos si siente algún tipo de dolor o de picor. De este modo, podremos diferenciar la saburra lingual de, por ejemplo, la candidiasis oral.

Consejos para evitar la lengua blanca en niños

Cuando se trata de una enfermedad en la cual, o bien el médico, o bien el odontopediatra, deben actuar, usted  debe acudir cuando antes a consulta. Solo mediante el trabajo de estos especialistas se podrá erradicar la lengua blanquecina. No obstante, cuando la aparición de la saburra lingual se deba a una deficiente higiene bucodental, puede adoptar estos consejos para evitar el problema:

– Asegúrese de que se cepilla los dientes después de cada comida con una pasta especial para niños.

– Evite que el biberón de su bebe contenga bebidas con azúcar.

– Enseñe a su hijo a llevar una alimentación sana.

– Acuda al odontopediatra con si hijo cada seis meses para un chequeo rutinario.

¿Cómo afecta el verano a la salud bucodental?

Por fin, llego el verano. La estación del año en la que muchos de nosotr@s podemos disfrutar de unas merecidas vacaciones. Lo mismo ocurre con los más pequeños de la casa, ya que por estas fechas están acabando sus clases. Ahora toca disfrutar de la piscina, de la playa y, por supuesto, de un buen helado. Durante estos meses calurosos, con días muy largos, tenemos la posibilidad de hacer muchas más actividades que en invierno. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la subida de las temperaturas puede afectar a la salud bucodental. Además, durante las vacaciones solemos relajarnos y no prestamos la suficiente atención a la higiene dental. Recordad que nunca hay que descuidar la limpieza de los dientes y de la boca. Ahora bien, vayamos a lo que nos atañe: cómo cuidar los de nuestros hijos dientes durante el verano.

El calor en los dientes de los niños

Cuando llegan las vacaciones nuestros hijos tienen todo el tiempo libre del mundo para jugar con sus amigos, hacer deporte, bañarse en la piscina, etc. Por tanto, su cuerpo se expone a las altas temperaturas y a los rayos del sol. Obviamente, esto hace que su organismo pierda mayor cantidad de agua y, por ende, que tenga que adaptarse. La sequedad bucal es uno de los principales síntomas de deshidratación. Como ya os hemos contado en otras ocasiones, la saliva es vital para la protección de los dientes. Este elemento es capaz de diluir los azúcares de los alimentos ralentizando el proceso de formación de caries. Además, contribuye a la mineralización de los dientes y refuerza el esmalte. En definitiva, mantener los niveles adecuados de saliva es fundamental para  tener una boca sana. Por consiguiente, tenemos que prestar mucha atención a la hidratación de nuestros hijos durante estos meses de calor.

No obstante, esto no quiere decir que los niños tengan que pasarse todo el día bebiendo sin parar. Los refrescos sin azúcar, las frutas y las verduras contienen también grandes cantidades de agua. La deshidratación puede también favorecer a lo que denominamos boqueras o quelitis angular. Esta anomalía favorece la proliferación de las bacterias en la placa bacteriana. Cuando más elevados sean los niveles de bacterias en la placa, mayores posibilidades tendrán nuestros hijos de padecer caries o gingivitis (sangrado de encías, por inflamación de estas).

Higiene y salud bucodental en verano

La higiene dental es primordial si se quiere lucir siempre una sonrisa bonita y brillante. Durante las vacaciones de verano solemos relajarnos en muchos aspectos de nuestra vida. Por desgracia, esto también incluye en muchas ocasiones a la higiene dental. En este sentido, volvemos a repetir que es imprescindible asegurarse que el niño se cepilla, al menos, tres veces al día los dientes (tras las comidas principales). Además, nuestro hijo debe usar un cepillo de dientes acorde a su boca. Un cepillo que se ajuste bien a su cavidad oral para que de este modo pueda acceder a todas las partes de sus dientes y encías. También es importante que las cerdas de este no sean muy duras, ya que puede dañar las encías y el esmalte hasta provocar el sangrado. Por último, hay que comprobar que el dentífrico contenga flúor, así como intentar que el niño use el  hilo dental.

Alimentos para una sonrisa sana en verano

Durante el verano cambiamos nuestra rutina y con ella nuestros hábitos alimenticios. Especial atención merecen los más pequeños de la casa, puesto que durante el periodo estival ingieren muchos alimentos poco recomendables para los dientes (helados, refrescos, batidos, granizados…). Sin duda, unos hábitos, que pueden provocar que a nuestros hijos les salgan caries o cualquier otro tipo de enfermedad bucodental. Aunque resulta fundamental la higiene dental también debemos prestan atención a los alimentos que toman los niños. Los alimentos y bebidas ideales para prevenir patologías en la boca y los dientes son:

  1. Agua: ya lo hemos dicho anteriormente: el agua resulta fundamental para mantener los niveles de hidratación apropiados.
  2. Frutas y verduras: el melocotón, el melón, la sandía o el aguacate son frutas de temporada que aportan muchos nutrientes y agua a su organismo. Además, son las frutas que más interesan a los más pequeños de la casa. Por otra parte, las verduras como la lechuga, el peino y el tomate son ideales para refrescar el organismo y limpiar la cavidad bucal a medida que se ingieren.
  3. Lácteos frescos en general: el queso fresco y los lácteos en general, ya que son una gran fuente de calcio y ayudan a mantener fuertes nuestros dientes y la boca hidratada. El queso fresco contiene muchas proteínas que aporta un gran valor nutricional a nuestro cuerpo y para las ensaladas de verano funciona a la perfección.

Ahora que llega el calor no descuides la salud dental de tus hijos y la tuya

Alimentos para prevenir la caries infantil

La prevención frente enfermedades como la caries dental es el mejor método para garantizar una sonrisa y boca sanas. Como ya hemos explicado en otros artículos, desde que erupciona el primer diente de leche la posibilidad de contraer caries es un hecho. La caries dental se produce por la acumulación de restos de comida entre los dientes. Los azúcares de estos restos de comida son el «combustible» con el que se alimentan las bacterias. A mayor presencia de alimentos en la boca, mayor actividad bacteriana. Una actividad que consiste en crear ácidos que van debilitando los dientes de manera progresiva (desmoralización). Como consecuencia de esta perdida de minerales, los dientes comienzan a presentar manchar de color marrón oscuro, fracturas, agujeros y, finalmente, se destruyen. En este sentido, mantener una correcta higiene bucodental resulta clave para impedir que nuestros hijos desarrollen dolencias de este tipo. Sin embargo, la alimentación es también otro de los pilares fundamentales que permiten a los más pequeños tener su boca y dientes sanos. Dada la importancia de la alimentación en la salud dental, vamos a mostraros cuáles son los alimentos que deben tomar los niños para evitar la caries dental.

Alimentos ideales

Una dieta repleta de alimentos ricos en fibra es ideal tanto para que el niño crezca fuerte y sano como para cuidar de sus dientes y de su boca. El motivo está en que este tipo de alimentos requieren un mayor esfuerzo para masticarlos. Por tanto, ayudaremos a fortalecer el hueso maxilar y las encías de nuestros hijos, pero también a que segreguen más saliva. Cuanto mayor sea la cantidad de saliva en su boca, mayor higiene tendrán. La saliva ejerce una función de autolimpieza muy importante, puesto que evita la formación de la placa bacteriana y mantiene los dientes limpios. Además, la propia fibra que contienen estos alimentos contribuyen a que los restos de comida que pueden quedar entre los dientes desaparezcan. Una dieta rica en alimentos con fibra debe incluir: cereales (avena, arroz integral, etc.); legumbres (guisantes, judías, lentejas, etc.); hortalizas (zanahorias, lechuga, tomate, etc.) y frutas (manzanas, peras, naranjas, ciruelas, etc.).

Alimentos a vigilar

En general, se trata de todos aquellos productos con un alto contenido en azúcares. Debemos controlar que nuestros hijos solo tomen de forma esporádica este tipo de alimentos, puesto que contribuyen de forma esencial al desarrollo de la caries dental. Por supuesto, hablamos de caramelos, golosinas, chocolates, pasteles, galletas de chocolate, chicles, gelatinas, helados, paletas… Además, estos productos son muy viscosos, por lo que se adhieren con mucha facilidad a los dientes evitando que la sílaba elimine los azúcares. Asimismo se recomienda que su consumo se haga durante las comidas. De este modo, y tras el cepillado posterior a las comidas, nos aseguraremos de que los dientes de nuestros hijos están limpios. Por último, se debe restringir el consumo de bebidas azucaradas (refrescos, zumos industriales, bebidas energéticas, etc. ), ya que también contienen gran cantidad de azúcar. En definitiva, hay que evitar que nuestros hijos consumar productos con alto contenido en azúcar, pero sobre todo que no lo hagan entre horas.

Consejos para evitar la caries en los niños

Aunque ya lo hemos explicado en repetidas ocasiones, aquí os dejamos una serie de pautas a seguir para que vuestros hijos disfruten de una buena salud bucodental:

1. Limpiar con un una gasa humedecida en agua las encías del bebe desde su nacimiento.

2. Empezar la higiene bucal con la salida del primer diente de leche, dos veces al día; por la mañana y por la noche. Utiliza lo mismo que utilizabas anteriormente para frotar encías, lengua, cachetes y paladar.

3. En el caso de niños menores de un año, el cepillado puede llevarse a cabo usando solo agua, siempre y cuando, el bebe no consuma alimentos ricos en azúcar. A partir de los 12 meses el cepillado con pasta dental resulta fundamental. Recordad que el cepillo debe ajustarse al tamaño de la boca del niño. Además, las cerdas deben ser suaves para evitar daños en las encías o en los dientes de leche. Por último, el dentífrico debe contener flúor (en torno a 1000 ppm), pues evita la aparición de caries.

4. Si ya tiene sus muelas: pasar el hilo dental con mucho cuidado (puedes usar un hilo dental con cera).

5. En los niños más pequeños el cepillado debe estar siempre supervisado por un adulto, puesto que es la única manera de asegurar que la limpieza es la correcta. Además, estaremos inculcando a nuestros hijos una buena higiene bucodental. Aconsejamos dejar que tu hijo juegue y se divierta con el cepillo, ya que así el cepillado le parecerá mucho más ameno. Sin embargo, el adulto debe realizar la higiene hasta que el niño sea independiente.

En definitiva, mantener una higiene dental adecuada, controlar los alimentos que se consumen y el uso de productos remineralizantes como el flúor, contribuyen de forma fundamental a que nuestros hijos puedan tener siempre una sonrisa deslumbrante.

Odontopediatría en niños de 0 a 3 años

En Praxis Dental contamos con un fantástico equipo de profesionales con mucha experiencia en la Odontopediatría. Como muchos de ustedes sabrán, la Odontopediatría es una rama dentro de la Odontología que se enfoca en atender a los más pequeños de la casa. En nuestra clínica llevamos más de una década tratando toda clase de enfermedades bucodentales en los niños. Desde sus primeros meses de vida hasta la llegada de la pubertad. Comenzamos con la una exploración de la boca del paciente; seguidamente, detectamos las posibles anomalías; a continuación, estudiamos el procedimiento más adecuado; y, por último, aplicamos el tratamiento de forma rigurosa. Nuestro objetivo es que sus hijos puedan lucir siempre una sonrisa sana y brillante. Además, nos encargamos de trasmitir, tanto a usted como a su hijo, cuáles son los hábitos correctos de higiene dental. Al fin y al cabo, cepillarse correctamente los dientes es el método más efectivo para asegurar un futuro bucodental saludable. En Praxis Dental ofrecemos diferentes tipos de procedimientos en función de la edad del paciente.

En este post, vamos a mostrarle cuáles son los tratamientos de Odontopediatría que llevamos a cabo en los pacientes menores de tres años. Del mismo modo, le enseñaremos una serie de indicaciones para que la boca de su hijo este siempre sana.

1. Seguimiento dental desde el nacimiento

El secreto de una sonrisa sana está en la prevención. El mejor método para prevenir la aparición de anomalías bucodentales en los niños es seguir su evolución dental desde que nacen hasta que llegan a la adolescencia. En Praxis Dental llevamos años realizando chequeos dentales a los niños desde que llegan a este mundo. Como ya hemos comentado en muchas otras ocasiones, lo recomendable es llevar a los niños a consulta por primera vez cuando han cumplido los seis meses de vida. Por desgracia, pocos padres lo cumplen ignorando que esta puede ser la clave para que su bebe tenga en el futuro una salud dental de hierro. Los chequeos rutinarios desde edades tempranas son muy importantes por dos motivos. En primer lugar, mediante estos los padres reciben toda la información necesaria acerca de como debe ser la higiene dental de sus hijos. En segundo lugar, en la primera consulta se establece un programa de prevención para el paciente. Por tanto, los chequeos ayudan a evitar que los niños padezcan enfermedades como la caries dental. Además, gracias a estas visitas se pueden someter a tratamientos como la ortodoncia a tiempo.

2. Todo sobre los dientes de leche

La dentición primaria, es decir, los dientes de leche comienzan a formarse en la quinta semana de gestación. Su formación concluye cuando el niño tiene entre 24 y 30 meses. Una de las etapas más molestas durante la primera infancia es aquella en la que se produce la erupción de los dientes de leche. La razón es que durante este tiempo la encía de nuestros hijos está constantemente inflamada debido a la salida de las piezas dentales. En los casos más extremos la irritabilidad, el mal humor, la dificultad para comer ciertos alimentos y las diarreas, formar parte de la rutina del niño. Sin embargo, gracias a la Odontopediatría existen muchos métodos y tratamientos encaminados a aliviar estas molestias como, por ejemplo, el uso de mordedores.

Contrario a lo que muchos padres piensan, mantener una higiene dental correcta durante esta fase de la vida es muy importante. Los dientes de leche cumplen un gran número de funciones de vital importancia. Por ejemplo, la de permitir que el niño mastique bien los alimentos y, por tanto, que esté bien alimentado. También ayudan a mejorar la pronunciación de ciertas palabras. Del mismo modo, la dentadura primaria se ocupa de mantener el espacio para la salida y colocación adecuada de los dientes definitivos. Por el contrario, la perdida de un diente por caries o traumatismos puede originar anomalías en la colocación del resto de piezas dentales. Además, los dientes de leche favorecen el crecimiento de los maxilares y de los músculos faciales de forma idónea. Se debe recordar que algunos dientes de leche no se recambian hasta los 12 años de edad.

3. Referente al uso del chupete en la infancia

Para comenzar, el uso del chupete y la succión de los dedos, son hábitos de lo más normales en los niños que aún no han cumplido los tres años. Usted, debe saber que a partir de los dos años estas costumbres pueden afectar al desarrollo bucodental de los niños. En Praxis Dental recomendamos que estas prácticas sean eliminadas antes de que el niño cumpla los tres años. En caso contrario, probablemente la boca de su hijo presente secuelas en forma de maloclusiones. La maloclusión dental hace referencia a una incorrecta alineación de los dientes, así como a un tamaño diferente entre la mandíbula superior e inferior. Los síntomas derivados de esta anomalía incluyen: dificultad al masticar los alimentos, dolor en los músculos faciales, respiración por la boca sin cerrar los labios, dolores de cabeza frecuentes y problemas estéticos.

4. Higiene dental en los bebes

Aunque muchos padres lo ignoran, lo cierto es que la higiene bucodental es importante incluso durante los primeros meses del bebe. En nuestra clínica de Odontopediatría nunca nos cansamos de repetir que hay que limpiar la cavidad oral del bebe desde sus primeros meses de vida. Y es que esta es la clave para prevenir la caries en los más pequeños. Si todavía no han erupcionado los dientes de leche, solo es necesario limpiar las encías con una gasa húmeda. Por contra, una vez que ha brotado la primera pieza, los padres deben cepillarle dos veces al día la boca al niño. En este punto, cabe señalar que el cepillado debe ser especialmente meticuloso después de la cena. Recordemos que durante la noche producimos menos saliva, lo cual favorece el trabajo dañino de las bacterias. Una labor que puede desembocar en la aparición de las temidas caries. Respecto al cepillo, este debe ser adecuado al tamaño de la boca del niño. Además, no olvidemos que la pasta dental debe contener flúor.

Desde Praxis Dental esperamos que este artículo le haya servido para conocer que tratamientos de Odontopediatría se realizan en la primera infancia. No dude en consultarnos o en visitarnos si cree que su hijo necesita un chequeo o un tratamiento dental. Estamos en calle Agua, número 44, de Bargas (Toledo).

Llagas orales en los niños

En Dentistainfantiltoledo solucionamos cualquier tipo de dudas a los papas que acuden con sus hijos: como debe ser la higiene oral, como afecta la caries al niño, que hacer después de una intervención… Pero, también en nuestra consulta, resolvemos cuestiones a cerca de la presencia de llagas orales o aftas en la boca de los niños. De esta dolencia, más común de lo que se piensa, os vamos a hablar en este artículo.

¿En qué consisten las llagas o aftas orales?

Las aftas orales son llagas o úlceras que surgen en la cara interna de la mejilla, en los labios o en el paladar. Las llagas orales pueden presentarse de dos colores distintos: amarillo/rojizo (en este caso, la infección está en su máximo apogeo), y blanco (cuando la herida ha comenzado a curarse). Otra de las características de las aftas orales es la variabilidad de su tamaño pues dependiendo del grado de infección así será su magnitud. Cuando las llagas orales son de pequeño tamaño hablamos de una leve infección. Por el contrario, si la infección es grande la ulcera también lo será. En este punto, cabe reseñar que las llagas orales de gran magnitud resulta muy molestas y dolorosas para el paciente. Además, en los casos más graves puede darse el hecho de que las llagas erupcionen de forma masiva. Es decir, en lugar de que la boca del niño presente solo una herida se habrán formado varias (normalmente, entre tres y cuatro). Del mismo modo, dependiendo del grado de afección de las úlceras estas pueden durante entre 7 y 30 días. Durante este periodo el niño tendrá problemas para comer, lo cual afectara a su salud. De ahí, la importancia de conocer los tratamientos para curar las llagas orales.

Por último, cabe destacar que existe un caso aun más grave de aftas orales, las denominadas estomatitis aftosa. Esta clase de infección oral es la más grave de todas, ya que suele venir acompañada con fiebre, faringitis e inflamación de los ganglios del cuello. Se desconoce el motivo por el que aparece la estomatitis aftosa, pero se sabe que está relacionada con los componentes genéticos del paciente.

¿Por qué aparecen las llagas en la boca?

Existen múltiples motivos por los que aparecen las llagas orales en la boca. Sin embargo, las causas más frecuentes son estas dos:

1. Por infecciones: es la causa más común por la que el niño puede presentar llagas en su boca. Las aftas orales por infección son provocadas por un virus (principalmente, el herpes), una bacteria o un hongo. También es habitual que las infecciones se produzcan por alteraciones hormonales. En el caso de virus como el herpes simple, resulta de vital importancia cuidar que el niño no se toque la úlcera con el pie o la boca, ya que es contagioso. Por tanto, el herpes podría trasferirse a otras partes de su cuerpo. Los bebes y niños que presentar aftas orales suelen mostrarse muy irritados, dado que padecen molestias y dolores de bastante consideración.

2. Por Traumatismos: los traumatismos son el otro gran causante de las molestas y dolorosas úlceras en la boca del niño. Los traumatismos pueden ser de diferente origen: de un mordisco; de un golpe tras una caída; de un cepillado de los dientes demasiado brusco; de una restauración de una pieza dental que roza la mucosa oral, etc. Lo parte positiva de esta clase de aftas orales es que solo presentan un síntoma: las molestias y dolores que acarrea tener una herida en la boca.

Además, las úlceras pueden aparecer en la boca de nuestros hijos por muchas otras causas como las alergias alimentarias, la herencia genética, la falta de vitaminas y minerales, la ansiedad, la composición de la pasta de dientes, etc.

¿Como tratar las aftas orales?

Por norma general, las aftas orales no necesitan tratamiento. Es el propio organismo el que, con el paso de los días, se encarga de hacerlas desaparecer. Sin embargo, si las úlceras duran demasiado tiempo o si impiden una vida normal a nuestros hijos, podemos tomar las siguientes medidas:

1. Usar analgésicos: el ibuprofreso o el paracetamol, cada 8 horas, ayudan a aliviar el dolor más intenso.

2. Tratamientos tópicos: con ácido hialurónico (en gel, spray o enjuagues, según la edad y la localización de las llagas) o carbenoxolona (Sanodin) y solo en casos seleccionados y bajo prescripción médica con anestésicos locales como la lidocaína viscosa al 2% (fórmula magistral).

3. Cuidar la alimentación: como resulta lógico, para que el acto de masticar y deglutir los alimentos no resulte molesto para el niño, se debe poner especial atención en su dieta. La dieta debe ser blanda en la medida de lo posible. Asimismo se deben evitar alimentos muy duros, saldos, picantes o calientes.

4. hidratación abundante: en los casos más extremos -en especial, en los bebes-, cuando apenas seamos capaces de alimentar a nuestro hijo se recomienda el uso de soluciones de rehidratación oral que le aporten azúcares y minerales. Además, hay que asegurarse de que el bebe o el niño ingiere la cantidad de agua suficiente al día. De este modo, su organismo funcionara como es debido y, por tanto, la herida se le curara antes.

Consejos para prevenir las llagas en los niños

1. Adecuada higiene oral: se deben tomar las pautas oportunas para asegurar que los dientes y la boca de los niños están siempre limpios. La principal norma para asegurar esto es la de limpiar los dientes tras cada comida (desayuno, comida y cena), pero también tras la ingestión de cualquier alimento o bebida azucarada.

2. Dieta rica en verduras y frutas: estos alimentos aportar las vitaminas y minerales necesarios para el buen funcionamiento del organismo. Además, hay que evitar que el niño consuma alimentos ácidos. Por último, nuestro hijo no debe tomar platos demasiado calientes, puesto que estos favorecen el desarrollo de las llagas orales.