Dientes de tiburón en niños: ¿Qué son y cómo solucionarlo?

Si usted es un asiduo del National Geographic, sabrá cómo son los dientes de tiburon. Estos imponentes y majestuosos depredadores del mar, a diferencia de los humanos y la mayoría de las especies de animales, cuentan con dos filas de dientes en su boca. Dos poderosas filas de dientes que desgarran y trituran en un abrir y cerrar de ojos a sus presas. Además, la dentadura de los tiburones se cae y sustituye rápidamente. Ahora bien, ¿sabe usted que esto puede también suceder en los seres humanos?

Aunque pueda parecer algo extraño, lo cierto es que hay ocasiones en las que los niños desarrollan una dentadura –temporalmente- que se asemeja a la del tiburón. Obviamente, en este caso se trata de una anomalía, no de algo natural. Como padres, si nuestros hijos presentan este problema en su dentadura, es lógico preguntarse si esto puede traer consecuencias a largo plazo. Por este motivo, hoy queremos mostraros todo cuanto necesitáis conocer sobre los dientes de tiburón en niños.

¿Por qué mi hijo tiene dientes de tiburón?

La presencia de dientes de tiburón en niños es algo más común de lo que solemos creer. En España se estima que entre el 10% y el 15% de los niños presentan esta anomalía. Hay que tener presentes que la dentadura de tiburón no es una cuestión por la que tengamos que alarmarnos. Por norma general, conforme erupcionan los dientes definitivos, estos empujan a los de leche hasta hacerlos caer. Sin embargo, cuando la dentadura temporal no se cae al momento de la erupción de la definitiva, hablamos de los dientes de tiburón. Obviamente, esto provoca que surjan dos hileras de dientes en la boca de los niños. Una anomalía que afecta principalmente a la estética.

Quizás, lo más llamativo de este problema dental es que la alineación de dos hileras de dientes se da tan solo en una parte de la dentadura. A pesar de los numerosos estudios realizados sobre esta rareza, no hay una explicación definitiva que sea capaz de explicar por qué los niños desarrollan dientes de tiburón. No obstante, entre los odontopediatras y demás expertos en odontología existen dos teorías:

  1. Raíces muy fuertes: la primera razón a la que apuntan los especialistas es a la presencia de una raíz más fuerte en la dentadura temporal que en la definitiva. Por lo tanto, cuando sucede esto, los dientes definitivos no pueden hacer caer a los de leche con facilidad. El proceso les lleva más tiempo de lo habitual.
  2. Falta de espacio: la otra hipótesis es que la mandíbula del niño no dispone del suficiente espacio para acomodar los dientes definitivos de forma correcta. Dicho de otro modo, como el espacio está limitado, la dentadura definitiva erupcionan por donde pueda.

Como ya se ha indicado, no debe porque alarmarse sí su hijo desarrolla dientes de tiburón. Es un problema muy común entre los más pequeños de la casa. En primer lugar, tiene que prestar atención a cómo evoluciona la dentadura de sus hijos cuando se produce la erupción de los dientes definitivos. De esta forma, podrá verificar si todo va bien o, por el contrario, si se está produciendo alguna anomalía. No olvide, por supuesto, llevar a su pequeño a revisiones periódicas a la clínica del odontopediatra, ya que es la mejor manera de prevenir este y otros muchos problemas.

Entonces, ¿cuál es el tratamiento para los dientes de tiburón?

Cuando decimos que usted no debe alarmarse por esta anomalía, lo decimos porque en la mayoría de los casos se arregla por si sola. Por norma general, los dientes de leche, al cabo de unas semanas, terminan por caerse dejando todo el espacio para la dentadura definitiva. Esto sucede por dos motivos. En primer lugar, las raíces de los dientes definitivos terminan por absorber a la de los dientes de leche, obligándolos a caerse. En segundo lugar, porque el simple movimiento de la lengua de su hijo puede debilitar los dientes de leche hasta que estos se desprenden. Una vez que los dientes de leche se caigan, la dentadura definitiva empezará a tomar el lugar correspondiente de forma natural.

Ahora bien, ¿qué sucede si los dientes de leche no se caen de manera natural? Para empezar, bajo ningún motivo debe forzar que el diente se desprenda de la boca del niño. Es decir, tratar de extraer la pieza con alguna herramienta que tenga en su casa o ejerciendo presión sobre ella. Si hace esto, probablemente, dañe los dientes definitivos de forma permanente. Además, causará dolor en el niño. Dicho esto, si los dientes de leche no se caen de manera natural, el odontopediatra tiene dos opciones para solucionar este problema. La primera es proceder a la extracción de la pieza que requerirá cuidados en casa. En segundo lugar, y únicamente en los casos más complejos, el odontólogo recurrirá a tratamientos de ortodoncia infantil, para solucionar la maloclusión generada por los dientes de tiburón en niños.

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Diente definitivo: qué hacer cuando se desprende por traumatismo

Uno de los momentos más especiales en la vida de los niños es cuando, tras perder un diente de leche, esperan la llegada del Ratoncito Pérez. Nosotros, como padres, sentimos una profunda satisfacción al ver sus rostros repletos de alegría y de ilusión. No obstante, este entusiasmo cambia por completo cuando la pieza desprendida se trata de un diente definitivo. Lo cierto es que entramos en pánico. Por suerte, la odontología ha avanzado muchísimo y en la mayoría de los casos la pérdida de un diente definitivo, si el especialista actúa con urgencia, tiene solución. Sin embargo, para que esto ocurra los padres deben seguir con atención las pautas que les mostramos a continuación.

¿Qué hacer para salvar un diente definitivo caído o roto?

Para comenzar, hay que tener en cuenta que se debe actuar de una u otra manera sí el diente se ha desprendido por completo o, por el contrario, si solo se ha roto. Cuando únicamente se trate de un trozo de diente desprendido, la misión que tendrán los padres es encontrar la parte rota de la pieza y acudir con ella cuanto antes al dentista u odontopediatra. Por el contrario, si el traumatismo ha provocado que nuestro hijo haya perdido un diente definitivo en su totalidad, habrá que buscarlo y cogerlo por la parte que sobresale de la encía (es decir, la corona). En este sentido, es de vital importancia NO coger el diente por la raíz.

Asimismo, si la pieza dental se ha manchado durante su desprendimiento, hay que lavarla con agua. ¡Ojo!, solamente lavarlo o enjuagarlo con agua. Limpiar el diente con jabón solo servirá para dañarlo aún más. Lo ideal es ir en el mismo instante que se ha producido el accidente a la clínica. Como mucho hay que acudir en un plazo máximo de 24 horas para que el dentista pueda tratar el traumatismo. Generalmente, los odontólogos recomiendas que, en caso de poder hacerse, los padres coloquen el diente desprendido en el lugar donde estaba. Para que este se mantenga sujeto se debe presionarlo con la ayuda de una gasa.

También se puede introducir el diente definitivo en la boca del niño para que se conserve, pero no es recomendable pues se corre el riesgo de que se lo trague. Otra posibilidad es meter la pieza dental en un vaso de leche o suero fisiológico, ya que ambos ayudan también a conservar la pieza. Sea como fuere, hay que asistir rápidamente a la clínica de un dentista. En este caso, de un odontopediatra pues está mejor preparado que ningún otro odontólogo para tratar con niños.

¿Por qué hay que acudir rápidamente al dentista si se cae un diente definitivo?

Solemos pensar que este tipo de accidentes son poco comunes. Que acudir con los niños al odontopediatra tiene que ver sobre todo con problemas como la caries, el bruxismo o la maloclusion. Sin embargo, la perdida total o parcial de los dientes definitivos es algo muy habitual entre la población. En España, según la Asociación Española de Endodoncia, alrededor del 15% de la población han sufrido traumatismos de este tipo a lo largo de su vida. Traducido en números esta cifra equivale a unos 7 millones de personas. Cuando echamos la vista hacia los más pequeños de la casa, la cifra es todavía más preocupante. Y es que alrededor del 50% de los niños o adolescentes padecen traumatismos dentales en algún momento de sus vidas. En definitiva, este contratiempo es más habitual de lo que solemos imaginar y hay tratarlo cuanto antes para que no deje secuelas en la salud oral de los niños.

Ahora bien, ¿por qué hay que acudir lo antes posible para colocar o pegar el diente definitivo? La respuesta tiene una sencilla explicación. Todas las piezas dentales tienen células en su raíz que se encargan de agarrarse a la encía, es decir, de mantener el diente en su sitio. Estas células pueden sobrevivir durante un tiempo limitado en un entorno que no es el suyo. Cuanto antes se acuda al dentista para la recolocación del diente, mayores probabilidades habrá de que estas células sigan vivas y puedan volver a agarrarse a la encía. Por el contrario, si las células mueren hay muy pocas probabilidades de que el diente se reenganche. Según el Colegio de Odontólogos de Madrid, estas células solo suelen sobrevivir entre 1 y 2 horas. No obstante, se han dado casos en los que han seguido vivas hasta 24 horas después del accidente. En todo caso, si se visita al odontopediatra en la primera o segunda hora del desprendimiento, en el 95% de las ocasiones el diente se salva sin complicaciones.

Si bien es cierto que existen muchos tratamientos para solucionar la pérdida de un diente definitivo, sí cabe la posibilidad, reimplantar un diente propio es lo ideal. Aunque las prótesis dentales son duraderas, estables y efectivas, no pueden compararse a una pieza propia. En este sentido, poder reimplantar el diente del niño tiene muchas ventajas. Por ejemplo, el menor no tendrá que someterse a ninguna operación para colocarse una prótesis. Del mismo modo, el odontopediatra no tendrá que trabajar para desarrollar una prótesis que recree la apariencia del diente desprendido. Pero, sobre todo, a estos inconvenientes hay que sumarle uno muy significativo: los niños deben esperar años hasta poder ponerse un implante dental. Como todos sabemos, la falta de una o varias piezas dentales suponen un problema estético. Un contratiempo grave que puede causar problemas psicológicos a los niños.

Consejos para la salud oral en bebes

Contrario a lo que la mayoría de los padres piensan, cuidar la salud bucodental de los bebes recién nacidos es muy importante. A pesar de toda la información disponible sobre este tema, por desgracia, muchos padres siguen ignorando la salud oral de sus recién nacidos hasta la erupción de los primeros dientes. Este tipo de acciones desacertadas pueden generar números problemas bucodentales en el futuro. Por ejemplo, si no se llevan a cabo la limpieza correspondiente la placa bacteria del bebe aumenta hasta provocarles halitosis (mal aliento) e infecciones orales. Del mismo modo, al no llevar un cuidado adecuado de la boca del bebe este tiene muchas más probabilidades de desarrollar caries y sentir molestias durante la aparición de los dientes. Por este motivo, a continuación desde Praxis Dental Toledo os dejamos diez consejos sobre cómo cuidar la salud oral de vuestros bebes. ¡Si seguís al pie de la letra estas recomendaciones, la salud bucodental de vuestros hijos os lo agradecerá!

  1. Limpiar la cavidad oral con una gasa

Se trata de una sencilla tarea que puede ahorraros muchos quebraderos de cabeza en el futuro. En primer lugar, coger un trozo de gasa estéril y humedecerla en agua tibia hervida. Posteriormente, envolver con la gasa vuestro dedo índice y pasarla por las encías, la lengua y el paladar del recién nacido. De esta manera, retiraréis cualquier resto de comida que pueda haber quedado en la cavidad oral del bebe. Desde Praxis Dental Toledo os recomendamos hacer esta acción después de cada comida o, al menos, dos veces al día. De todos modos, y como suelen explicar los odontopediatras, la frecuenta de este “dedo cepillo” dependerá tanto de los alimentos que ingiera él bebe como de su edad.

  1. Evitar el contacto de vuestra saliva con la del bebe

El simple hecho de besar directamente al bebe en su boca puede genérale muchos problemas bucales y de salud general. Recordad que los bebes – sobre todo, los recién nacidos- son muy delicados ante cualquier tipo de infección, virus o bacteria. La cavidad oral de los adultos tiene una cantidad de bacterias mucho mayor que la de los bebes por lo que el contacto directo –en especial de la saliva- a través de los besos puede provocarles numerosas enfermedades. Además, tenéis que procurar que él bebe comience a usar el hilo dental en cuanto tenga dientes que entren en contacto entre sí.

  1. No sopléis los alimentos

Nuestros odontopediatras de Praxis Dental Toledo a menudo recomiendan este tipo de precauciones a los padres. Y es que inconscientemente con este tipo de acciones estamos introduciendo miles de bacterias y virus en la comida del bebe. Lo ideal es que esperéis a que la comida se enfríe por si sola

  1. Enseñad a vuestros hijos a cuidar de su salud oral

A partir de los dos años los niños ya tienen la suficiente capacidad como para empezar a cepillarse por sí solos los dientes. Por esta razón, es importante que vuestros hijos comiencen desde esa edad a preocuparse por su salud oral. Obviamente, con solo dos años todavía son demasiado jóvenes para cepillarse adecuadamente los dientes. En este sentido, los padres deben estar a su lado en todo momento para garantizar que tanto los dientes como las encías y la lengua quedan totalmente limpias. Además, su hijo debe cepillarse los dientes con pasta dentífrica con flúor.

  1. No excederse con la cantidad de pasta dentífrica

Los niños menores de tres años únicamente deben aplicar sobre el cepillo de dientes una cantidad de pasta similar al tamaño de un grano de arroz. Por supuesto, pasta dentífrica fluorada. Los niños de entre 3 y 6 años pueden utilizar una cantidad de pasta similar al tamaño de un guisante. Según la mayoría de los odontopediatras, pasada la edad de seis años, los niños pueden usar la cantidad que vean conveniente, pero asegurándose de que sus dientes quedan limpios.

  1. No acostar a los bebes con el biberón

Al menos cuando este contenga líquidos azucarados, puesto que los azúcares pueden provocarles complicaciones como la caries del biberón. Además, recordad que es imprescindible cepillar los dientes y las encías del bebe antes de que se vaya a dormir.

  1. Evitar mojar el chupete en sustancias dulces

Resulta muy habitual, para que los pequeños aprendan nuevos sabores, que los padres mojen el chupete de los bebes en bebidas o alimentos con alto contenido en azúcar. Sin embargo, esta acción resulta contraproducente, puesto que las sustancias azucaradas permanecen más tiempo en la boca del niño y dañan sus dientes.

  1. Cuidar su alimentación

En consonancia con el punto anterior, los padres deben cuidar la alimentación de los niños. La mayoría de los odontopediatras recomiendan elegir una dieta equilibrada que evite en la medida de lo posible el consumo de azúcares. Además, cuando él bebe vaya a consumir estos productos, traten de que lo haga durante las comidas principales no entre ellas. La saliva adicional que se produce durante una comida ayuda a enjuagar los alimentos de la boca.

  1. Mordedor para las épocas de erupción

La salida de los dientes ocasiona molestias a los niños, puesto que sus encías se inflaman por la tensión que la erupción de estos les provoca. En esta etapa es cuando los odontopediatras recomiendan que los niños usen el mordedor. Es imprescindible lavar frecuentemente con agua y jabón los mordedores para evitar la proliferación de bacterias.

  1. Evitar los malos hábitos

Enseñar a los niños desde que tienen uso de razón la importancia de cepillarse los dientes después de cada comida. Hay que incentivar a los pequeños de la casa a lavarse los dientes y a que entiendan que su salud bucodental es muy importante. De esta manera, por si solos, serán capaces de mantenerla sana sin mucho esfuerzo.

Rendimiento escolar y salud bucodental

En nuestra clínica de Praxis Dental Toledo hemos sido testigos de todo tipo de enfermedades dentales en los niños. Anomalías como la caries, la gingivitis, la periodontitis, el bruxismo o la maloclusión. Este tipo de trastornos no solo generan dolor al paciente, sino que puede afectar también a muchos otros ámbitos de su vida. En el caso de los más pequeños de la casa, una salud bucodental deficiente puede influir en sus notas a final de curso. En efecto, la salud de los dientes y encías afecta el rendimiento escolar de los niños. Los alumnos que padecen dolores crónicos y cambios de humor provocados por algún tipo de enfermedad dental como la caries tienen más probabilidades de bajar el rendimiento en clase. Si usted ha sufrido alguna vez un terrible dolor de muelas,  lo comprenderá. Cuando una muela está dañada por la caries el dolor es muy intenso, hasta incapacitante. Puede que no pueda acudir a su puesto de trabajo por un dolor de muelas. En el caso de los más pequeños de la casa ocurre exactamente lo mismo. Averigüemos porque ocurre esto.

  1. ¿Por qué la salud oral afecta al rendimiento escolar?

Aunque sé intuía, no fue hasta hace algunos años cuando quedo científicamente demostrado que la salud bucodental puede perjudicar al rendimiento académico. Concretamente, el estudio más reciente proviene de la Escuela de Odontología de Ostrow en Polonia. En este centro un grupo de odontopediatras polacos analizo a cerca de 1500 niños de escuelas de primaria y secundaria provenientes de familia humildes. Familias con dificultades socioeconómicas que, por tanto, apenas podían acudir con sus pequeños a las clínicas para solucionar sus enfermedades dentales. Tras llevar a cabo el estudio, los investigadores descubrieron que la gran mayoría de los niños tenían caries. El estudio también reveló que estos pacientes con caries u otra anomalía bucodental eran los que peores notas sacaban. En el lado opuesto, aquellos alumnos que no presentaban enfermedades en la boca solían tener calificaciones mucho más altas que los primeros, puesto que no faltaba a clase. Los investigadores polacos estimaron que los niños con trastornos dentales acudían al colegio de media seis días menos que los que estaban sano.

Sin embargo, el dolor o las molestias no son solo el único motivo de la modificación del rendimiento escolar en los niños. Enfermedades como la maloclusión dental, los traumatismos dentales o la gingivitis también alteran el rendimiento académico. La cavidad bucal nos permite pronunciar correctamente las palabras, así como reír y comer correctamente. No obstante, si algo en ella no anda bien el efecto puede ser el contrario. Por ejemplo, un niño que sea incapaz de hablar adecuadamente puede ser víctima de burlas por parte de sus compañeros. Esto puede llevarlos a sufrir baja autoestima, irritabilidad, dificultades para conciliar el sueño y falta de concentración. Obviamente, todos estos obstáculos dificultan que el menor aproveche al máximo sus horas de estudio.

  1. Cuidados de la salud oral de los niños

Tras haber leído lo anterior, no cabe duda de que debe prestar la máxima atención a la salud bucodental de su hijo. Antes de explicarle cuáles son las claves para cuidar la boca de su hijo, ¿acude con él a su odontopediatra de manera regular? ¿Lleva a su hijo al odontólogo solo cuando se queja de molestias o no puede comer correctamente? Recuerde que la visita al odontopediatra tiene que ser algo habitual. Debe llevar a su pequeño a consulta para prevenir enfermedades en lugar de para solucionarlas. Este detalle es de vital importancia. Por supuesto, el otro pilar fundamental en el que se asienta la salud oral de los niños es la higiene. Los padres deben inculcar a sus hijos buenos hábitos de higiene bucodental cuanto antes. La higiene oral se cimentá en estos dos detalles:

  1. A) Ayudar a cepillarse los dientes:

    como dice el refrán, nadie nace enseñado. Cuando los niños son pequeños, o bien no saben cómo cepillarse los dientes, o bien no pueden por sí solos hacerlo adecuadamente. Por ello, usted debe supervisar el cepillado y asegurarse de que lo hacen después de cada comida. El cepillado es esencial para evitar que aparezcan caries. Este hábito diario le proporcionará a su hijo un desempeño mejor durante sus primeros años de escuela y en su vida social.

  2. B) Vigilar lo que comen:

    los alimentos que ingerimos también influyen en la salud de nuestros dientes. Si su hijo toma demasiadas golosinas, dulces o refrescos azucarados, probablemente, sus dientes presentes perforaciones en sus tejidos. El azúcar es el combustible que permite a las bacterias realizar sus funciones nocivas para la salud dental.

Si su hijo padece algún trastorno bucodental, si sufre molestias continuas, si su rendimiento escolar ha bajado por el estado de su boca, acuda lo antes posible al odontopediatra más cercano. Estos odontólogos infantiles son los más adecuados para tratar a los más pequeños de la casa.

Láser dental ventajas en Odontopediatría

Durante la infancia, la salud bucodental de los más pequeños es muy importante en su desarrollo y tratar de que esta se produzca de forma fluida y sin problemas graves es una cuestión primordial. En Praxis Dental Toledo siempre os insistimos en la importancia de acudir con los niños regularmente a una clínica. Solo de esta manera podréis prevenir a tiempo cualquier tipo de anomalía en la boca de los más pequeños. Pero el dentista que les atienda debe ser un especialista en niños, es decir, un odontopediatra como el que tenemos en nuestra clínica. Los odontopediatras son odontólogos especializados en la salud bucodental de los niños. Uno de los avances más relevantes que se han producido recientemente en las clínicas de odontología infantil es el láser dental.

Hace apenas unos años, cuando los más pequeños asistían al odontopediatra sabían que este especialista comenzaría a meterles por la boca aparatos extraños que hacían mucho ruido. Instrumentos que, en el caso de no estarse quietos, podían producirles daño. Obviamente, esto provocaba que los más pequeños evitasen a toda costa visitar la clínica. No es de extrañar que muchos de ellos sintiesen un miedo real al tener que volver a ver a un dentista. No obstante, gracias al desarrollo de la tecnología láser esto ya es cosa del pasado. Al menos en clínicas como Praxis Dental Toledo, donde disponemos de un láser dental de última generación. A continuación, os presentamos la odontopediatria laser y sus ventajas.

¿Qué es y en qué consiste la odontología u odontopediatría láser?

Como ya habréis podido sospechar, la odontopediatria láser es aquella en la que utilizamos este aparato para llevar a cabo los procedimientos dentales. Hay muchas técnicas de odontología en las que este artefacto nos es de gran ayuda, dada su precisión y su capacidad para evitar hemorragias. Por norma general, los procedimientos con láser dental son menos dolorosos por estos dos motivos, y de ahí que ya la mayoría de las clínicas los hayan incorporado. Sin embargo, en este punto también juega un papel importante la habilidad del propio odontopediatra. Un buen odontopediatra debe realizar los procedimientos de la forma más efectiva, pero también debe saber tratar a los niños. Tiene que trasmitirles una sensación de seguridad y de comodidad. El láser dental se suele usar para tratar problemas bucodentales como quistes, llagas, aftas, regeneración de nervios y, por supuesto, para blanquimientos dentales. También se emplea para tratamientos de ortodoncia, pulpares, traumatismos, gingivitis y herpes labial.  Además, el láser nos permite ver todos los tejidos dentales y la encía de los niños en tiempo real. Por lo tanto, es vital a la hora de localizar posibles anomalías a tiempo. Existen dos tipos de láser dental: el de tejidos duros y el de tejidos blandos. Lo que les diferencia es la longitud de onda que emiten.

¿Entonces, cuáles son las ventajas del uso del láser en odontopediatría?

El láser dental ha llegado a las clínicas como Praxis Dental Toledo para quedarse. Son una magnífica alternativa, una gran oportunidad para mejorar la atención a la salud bucodental de los más pequeños de la casa. Esta herramienta, como ya hemos comentado con anterioridad, presenta unas características muy diferentes a las herramientas tradicionales tan temidas por nuestros hijos. La tecnología láser ha permitido que las molestias y el dolor, cada vez que el niño acudía a consulta, sean algo del pasado. Durante el uso del láser dental, apenas hay ruido alguno. Las vibraciones o el calor que desprenden las herramientas tradicionales ya no existen. Otra gran cualidad de esta tecnología es que es mucho, mucho menos invasiva. El sangrado en los tratamientos de tejidos blandos es ínfimo, es decir, su hijo tendrá muy pocas molestias tras la intervención.

Por otra parte, al tener menos molestias su hijo no evitará acudir a la clínica del odontopediatra. Por lo que los tratamientos pertinentes se podrán realizar con mayor velocidad y efectividad. Al mismo tiempo resultarán más cómodos para el niño. La odontología láser infantil tampoco requiere del uso de anestesia local, que sí es necesaria con las herramientas tradicionales por sus fuertes sonidos, calor y vibraciones. De nuevo, hay que señalar que este aspecto tranquiliza tanto a los padres como al paciente, en este caso el niño. Un niño relajado y cómodo, es un paciente fácil de tratar. Un paciente que no opone resistencia durante los procedimientos, recibirá un tratamiento más seguro, efectivo y rápido. Por lo tanto, esto hará que el tiempo en el sillón del dentista sea menor, lo que abarata los costes del tratamiento. Del mismo modo, la recuperación será más veloz y su hijo podrá volver a la rutina mucho antes.

La Academia Estadounidense de Odontología Pediátrica (AAPD) reconoce el uso de láseres como un instrumento beneficioso para brindar tratamientos especializados a los pacientes pediátricos, incluidas las personas con necesidades especiales.

Dientes temporales: caída y precauciones

La caída del primer diente de leche es uno de los acontecimientos más importantes de nuestra juventud. Para nuestros hijos, desde un punto de vista fisiológico, marca una nueva etapa en su crecimiento. Aunque, como todos los padres sabemos, cuando ocurre este evento nuestros hijos no piensan en ello, sino más bien en la llegada del famoso Ratoncito Pérez. Dicho esto, para los padres la caída de los dientes temporales  de sus hijos representa una cuestión sobre la que tienen muchas dudas respecto a la manera correcta de actuar. Sin ir más lejos, algunos padres, al primer síntoma de debilitamiento, no dudan en arrancarlos. Sin embargo, hacer esto es cometer una grave equivocación. Los dientes de leche, como veremos más adelante, no son un servicio temporal para los niños. Para aclarar este tipo de asuntos y enseñaros como debéis actuar cuando el primer diente de leche se desprende de la boca de vuestros hijos, hemos elaborado el siguiente artículo. Prestad atención.

¿Qué son los dientes de leche?

Dado que ya os hemos explicado de forma detallada lo que son los dientes de leche, no nos extenderemos mucho en este punto. Los dientes de leche son los primeros que nacen en la boca de los niños. Estas piezas temporales comienzan a brotar de las encías a partir de los seis meses de edad. Como todos sabemos, los dientes temporales brotan de forma lenta y progresiva hasta que el niño cumple los 24 meses. Los dientes leche se mantienen en la boca de nuestros hijos hasta que estos cumplen entre 11 y 12 años. Por norma general, los niños tienen 20 piezas temporales. Diez en la arcada superior y diez en la inferior.

¿Qué hacer cuando empiezan a moverse?

Cuando notemos que los dientes de leche de nuestro hijo se están empezando a mover, lo ideal es dejarlos que sigan su curso. Hay que tener en cuenta que el proceso de caída de un diente de leche puede durar meses. Por tanto, si precipitamos su caída –por ejemplo, usando nuestra mano- podemos dañar las encías de los niños. Además, forzar la caída de un diente causará dolor a nuestro hijo. Esta recomendación queda exenta cuando la pieza temporal esta tan suelta que el niño no siente dolor al moverla. En este caso, podemos ayudar a nuestro hijo a quitarse el diente de leche.

¿Cuándo se caen los dientes de leche?

Para la caída de los dientes temporales no existe una fecha exacta. No obstante, sí que hay una estimación bastante precisa. Los dientes de leche comienzan a desprenderse de las encías de los niños cuando tienen entre cinco y seis años. Por otro lado, este proceso concluye cuando nuestros hijos cumplen once o doce años. Sin embargo, puede haber variaciones importantes entre un niño y otro. Esto último suele estar relacionado con un condicionante genético, o bien con el hecho de que las piezas hayan salido antes de que él bebe tuviera seis meses.

Fases en la caída de los dientes temporales

Los niños, generalmente, tienen 20 dientes de leche que deberán cambiar. El proceso es muy sencillo. En primer lugar, los dientes definitivos comienzan a presionar a las raíces de los temporales, puesto que quieren brotar de la encía. Posteriormente, esta presión genera que los dientes de leche se deterioren y comiencen a moverse. Finalmente, se desprenden y dejan el hueco para los definitivos. Por norma general, la dentadura inferior definitiva es la primera que suele aparecer. Por ello, son dientes de leche inferiores son los que suelen caerse primero. Una vez empezado, suelen ir cayéndose sucesivamente arriba y abajo:

– Arcada inferior: los incisivos centrales sobre los 6 años; los incisivos laterales, a los 7 años; los caninos y primeros molares a los 9 y 10 años respectivamente, y los segundos molares a partir de los 11 años.

-Arcada superior: los incisivos centrales a los 7 años; los laterales a los 8 años; los caninos a los 11 o 12 años; los primeros molares alrededor de los 9, y los segundos molares a los 10 aproximadamente.

No obstante, puede que haya retrasos en la erupción de los dientes definitivos o, incluso, retrasos. En este caso, los padres no han de preocuparse, puesto que esto se debe a que tanto temporales como definitivos están correlacionados. Dicho de otra manera, el diente definitivo brotará de la encía según cuando lo haya hecho el diente que le precede.

¿Por qué debemos dejar que los dientes de leche se desprendan solos?

A continuación, veamos cuáles son las razones por las que no debemos retirar de manera apresurada los dientes de leche:

  1. Encías: el tejido de las encías es muy sensible. Al forzar la caída de los dientes temporales corremos el riesgo de dañar este tejido. En el caso de que ocurra este, probablemente, nuestro hijo tendrá que someterse a una cirugía para garantizar que no se produzca una infección, así como la correcta curación de la herida.
  2. Dolor: como es obvio, cuando forzamos la caída de un diente el niño sentirá dolor y molestias. El dolor es sinónimo de que el diente de leche todavía no está listo para desprenderse de la encía. Los dientes temporales necesitan tiempo para que su raíz se deteriore por la presión de las piezas definitivas. Hasta que el niño no deje de sentir dolor en la pieza temporal, no debemos forzar la caída de esta.
  3. Los dientes de leche guían a los definitivos: la dentición temporal hace de guía de la permanente. Los dientes definitivos presionan las raíces de los de leche hasta que están se disuelve y pueden brotar por el hueco sobrante. Sin embargo, si extraemos antes de tiempo un diente primario, los secundarios perderán su guía. En este caso, puede que la dentadura definitiva surja torcida e, incluso, en un lugar que no le corresponde.

Cuidados de los dientes definitivos

Cuando nuestro hijo ha desarrollado la dentadura definitiva, resulta imprescindible afianzar los hábitos de higiene y cuidado bucal. Recordad deben cepillarse los dientes después de cada comida, evitar en la medida de lo posible los alimentos ricos en azúcar y acudir de manera regular a una clínica dental.

Saburra lingual en niños

¿En qué consiste la saburra lingual?

Cuando en la lengua de los niños se forma una capa de color blanquecino, hablamos de saburra lingual. Esta anomalía se forma debido a la acumulación de los restos de comida, así como a las bacterias que se nutren de estos. La saburra lingual, por norma general, comienza a formarse en el extremo interior de la lengua. A medida que esta va ganando volumen, el dorso de la lengua se vuelve completamente blanco. A esta afección, en odontología, se le denomina lengua saburral. Antes de proseguir, hay que decir que la lengua siempre tiene una pequeña capa de color blanco, pero está no ocupa toda su superficie. En caso contrario, sí estaríamos ante un problema. Cuando el niño tiene una higiene dental adecuada y goza de buena salud, su lengua tiene un color rosado y se encuentra en un punto de humedad óptimo (ni muy húmeda, ni muy seca). Por el contrario, si existe una capa gruesa de color blanquecino en su lengua significa que algo no anda bien en su cavidad oral. Si se percata de que la boca de su pequeño presenta saburra lingual, es hora de que acuda a su odontopediatra de confianza.

Causas de la lengua saburral en los niños

La saburra lingual es un problema que se da tanto en adultos como en niños. No obstante, estos últimos presentan causas diferentes a la de los mayores a la hora de diagnosticar una lengua blanca. Veamos cuáles son los motivos de la lengua saburral en niños:

  1. Mala alimentación: uno de los principales motivos por los que un niño puede tener la lengua blanca tiene que ver con los alimentos que consume. Aquellos productos ricos en azúcares como la bollería industrial y las golosinas cuentan con una gran concentración de azuzar. Estos alimentos favorecen el desarrollo de bacterias en la boca y, por tanto, la aparición de la saburra lingual. Por esta razón, resulta imprescindible inculcar buenos hábitos alimenticios a los más pequeños. Los niños deben tomar mucha fruta, verdura y proteínas.
  2. Deshidratación: en especial, durante los meses de mayor calor. La deshidratación favorece que la boca de los niños sea más propensa a coger infecciones. Cuando ingerimos los suficientes líquidos, facilitamos el trabajo de la saliva. La saliva se encarga de eliminar los restos de comida de la boca e impide que las bacterias hagan su cometido. De ahí que los niños deban estar siempre bien hidratados.
  3. Higiene bucodental deficiente: como ocurre con la mayoría de los problemas bucodentales, una mala higiene dental también fomenta la aparición de la saburra lingual. Si usted ha detectado que su hijo tiene saburra lingual puede que su higiene bucodental no sea la adecuada. Llegados a este punto, resulta imprescindible que enseñe a su hijo a cepillarse los dientes correctamente. Que aprenda a hacerlo siempre después de cada comida.
  4. Candidiasis: los hongos pueden aparecer en los niños también y es una de las causas de la lengua blanquecina. La infección por hongos debe ser tratada por un médico en lugar de un odontopediatra. Esta suele desaparecer mediante antibióticos, pero es impredecible que el niño sea examinado por un profesional.
  5. Halitosis: solemos pensar que el mal aliento es una dolencia que solo presentan los adultos, pero no es así. Lo cierto es que los bebes y los niños también pueden desarrollar halitosis. Por ejemplo, problemas de salud como la gripe o la faringitis fomentan la aparición del mal aliento. Sin embargo, en estos casos la saburra lingual tiene muy fácil solución. Cuando tratemos el mal aliento del niño, la capa de color blanco de la lengua desaparecerá en un corto periodo de tiempo.

¿Qué síntomas produce la lengua blanca en niños?

Generalmente, esta anomalía se manifiesta del mismo modo que en los adultos. La lengua del niño tendrá un tono de color blanco. Esta capa no suele provocar ningún dolor, pero alterará la percepción de los sabores y olores. Además, también puede producir halitosis, como ya se ha indicado. En la clínica Praxis Dental de Toledo, pondremos a su disposición a nuestro odontopediatra más experimentado para que haga un diagnóstico de la lengua de su hijo. Para empezar, observaremos la lengua del niño. Después, le preguntaremos si siente algún tipo de dolor o de picor. De este modo, podremos diferenciar la saburra lingual de, por ejemplo, la candidiasis oral.

Consejos para evitar la lengua blanca en niños

Cuando se trata de una enfermedad en la cual, o bien el médico, o bien el odontopediatra, deben actuar, usted  debe acudir cuando antes a consulta. Solo mediante el trabajo de estos especialistas se podrá erradicar la lengua blanquecina. No obstante, cuando la aparición de la saburra lingual se deba a una deficiente higiene bucodental, puede adoptar estos consejos para evitar el problema:

– Asegúrese de que se cepilla los dientes después de cada comida con una pasta especial para niños.

– Evite que el biberón de su bebe contenga bebidas con azúcar.

– Enseñe a su hijo a llevar una alimentación sana.

– Acuda al odontopediatra con si hijo cada seis meses para un chequeo rutinario.

¿Cómo afecta el verano a la salud bucodental?

Por fin, llego el verano. La estación del año en la que muchos de nosotr@s podemos disfrutar de unas merecidas vacaciones. Lo mismo ocurre con los más pequeños de la casa, ya que por estas fechas están acabando sus clases. Ahora toca disfrutar de la piscina, de la playa y, por supuesto, de un buen helado. Durante estos meses calurosos, con días muy largos, tenemos la posibilidad de hacer muchas más actividades que en invierno. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la subida de las temperaturas puede afectar a la salud bucodental. Además, durante las vacaciones solemos relajarnos y no prestamos la suficiente atención a la higiene dental. Recordad que nunca hay que descuidar la limpieza de los dientes y de la boca. Ahora bien, vayamos a lo que nos atañe: cómo cuidar los de nuestros hijos dientes durante el verano.

El calor en los dientes de los niños

Cuando llegan las vacaciones nuestros hijos tienen todo el tiempo libre del mundo para jugar con sus amigos, hacer deporte, bañarse en la piscina, etc. Por tanto, su cuerpo se expone a las altas temperaturas y a los rayos del sol. Obviamente, esto hace que su organismo pierda mayor cantidad de agua y, por ende, que tenga que adaptarse. La sequedad bucal es uno de los principales síntomas de deshidratación. Como ya os hemos contado en otras ocasiones, la saliva es vital para la protección de los dientes. Este elemento es capaz de diluir los azúcares de los alimentos ralentizando el proceso de formación de caries. Además, contribuye a la mineralización de los dientes y refuerza el esmalte. En definitiva, mantener los niveles adecuados de saliva es fundamental para  tener una boca sana. Por consiguiente, tenemos que prestar mucha atención a la hidratación de nuestros hijos durante estos meses de calor.

No obstante, esto no quiere decir que los niños tengan que pasarse todo el día bebiendo sin parar. Los refrescos sin azúcar, las frutas y las verduras contienen también grandes cantidades de agua. La deshidratación puede también favorecer a lo que denominamos boqueras o quelitis angular. Esta anomalía favorece la proliferación de las bacterias en la placa bacteriana. Cuando más elevados sean los niveles de bacterias en la placa, mayores posibilidades tendrán nuestros hijos de padecer caries o gingivitis (sangrado de encías, por inflamación de estas).

Higiene y salud bucodental en verano

La higiene dental es primordial si se quiere lucir siempre una sonrisa bonita y brillante. Durante las vacaciones de verano solemos relajarnos en muchos aspectos de nuestra vida. Por desgracia, esto también incluye en muchas ocasiones a la higiene dental. En este sentido, volvemos a repetir que es imprescindible asegurarse que el niño se cepilla, al menos, tres veces al día los dientes (tras las comidas principales). Además, nuestro hijo debe usar un cepillo de dientes acorde a su boca. Un cepillo que se ajuste bien a su cavidad oral para que de este modo pueda acceder a todas las partes de sus dientes y encías. También es importante que las cerdas de este no sean muy duras, ya que puede dañar las encías y el esmalte hasta provocar el sangrado. Por último, hay que comprobar que el dentífrico contenga flúor, así como intentar que el niño use el  hilo dental.

Alimentos para una sonrisa sana en verano

Durante el verano cambiamos nuestra rutina y con ella nuestros hábitos alimenticios. Especial atención merecen los más pequeños de la casa, puesto que durante el periodo estival ingieren muchos alimentos poco recomendables para los dientes (helados, refrescos, batidos, granizados…). Sin duda, unos hábitos, que pueden provocar que a nuestros hijos les salgan caries o cualquier otro tipo de enfermedad bucodental. Aunque resulta fundamental la higiene dental también debemos prestan atención a los alimentos que toman los niños. Los alimentos y bebidas ideales para prevenir patologías en la boca y los dientes son:

  1. Agua: ya lo hemos dicho anteriormente: el agua resulta fundamental para mantener los niveles de hidratación apropiados.
  2. Frutas y verduras: el melocotón, el melón, la sandía o el aguacate son frutas de temporada que aportan muchos nutrientes y agua a su organismo. Además, son las frutas que más interesan a los más pequeños de la casa. Por otra parte, las verduras como la lechuga, el peino y el tomate son ideales para refrescar el organismo y limpiar la cavidad bucal a medida que se ingieren.
  3. Lácteos frescos en general: el queso fresco y los lácteos en general, ya que son una gran fuente de calcio y ayudan a mantener fuertes nuestros dientes y la boca hidratada. El queso fresco contiene muchas proteínas que aporta un gran valor nutricional a nuestro cuerpo y para las ensaladas de verano funciona a la perfección.

Ahora que llega el calor no descuides la salud dental de tus hijos y la tuya

Alimentos para prevenir la caries infantil

La prevención frente enfermedades como la caries dental es el mejor método para garantizar una sonrisa y boca sanas. Como ya hemos explicado en otros artículos, desde que erupciona el primer diente de leche la posibilidad de contraer caries es un hecho. La caries dental se produce por la acumulación de restos de comida entre los dientes. Los azúcares de estos restos de comida son el «combustible» con el que se alimentan las bacterias. A mayor presencia de alimentos en la boca, mayor actividad bacteriana. Una actividad que consiste en crear ácidos que van debilitando los dientes de manera progresiva (desmoralización). Como consecuencia de esta perdida de minerales, los dientes comienzan a presentar manchar de color marrón oscuro, fracturas, agujeros y, finalmente, se destruyen. En este sentido, mantener una correcta higiene bucodental resulta clave para impedir que nuestros hijos desarrollen dolencias de este tipo. Sin embargo, la alimentación es también otro de los pilares fundamentales que permiten a los más pequeños tener su boca y dientes sanos. Dada la importancia de la alimentación en la salud dental, vamos a mostraros cuáles son los alimentos que deben tomar los niños para evitar la caries dental.

Alimentos ideales

Una dieta repleta de alimentos ricos en fibra es ideal tanto para que el niño crezca fuerte y sano como para cuidar de sus dientes y de su boca. El motivo está en que este tipo de alimentos requieren un mayor esfuerzo para masticarlos. Por tanto, ayudaremos a fortalecer el hueso maxilar y las encías de nuestros hijos, pero también a que segreguen más saliva. Cuanto mayor sea la cantidad de saliva en su boca, mayor higiene tendrán. La saliva ejerce una función de autolimpieza muy importante, puesto que evita la formación de la placa bacteriana y mantiene los dientes limpios. Además, la propia fibra que contienen estos alimentos contribuyen a que los restos de comida que pueden quedar entre los dientes desaparezcan. Una dieta rica en alimentos con fibra debe incluir: cereales (avena, arroz integral, etc.); legumbres (guisantes, judías, lentejas, etc.); hortalizas (zanahorias, lechuga, tomate, etc.) y frutas (manzanas, peras, naranjas, ciruelas, etc.).

Alimentos a vigilar

En general, se trata de todos aquellos productos con un alto contenido en azúcares. Debemos controlar que nuestros hijos solo tomen de forma esporádica este tipo de alimentos, puesto que contribuyen de forma esencial al desarrollo de la caries dental. Por supuesto, hablamos de caramelos, golosinas, chocolates, pasteles, galletas de chocolate, chicles, gelatinas, helados, paletas… Además, estos productos son muy viscosos, por lo que se adhieren con mucha facilidad a los dientes evitando que la sílaba elimine los azúcares. Asimismo se recomienda que su consumo se haga durante las comidas. De este modo, y tras el cepillado posterior a las comidas, nos aseguraremos de que los dientes de nuestros hijos están limpios. Por último, se debe restringir el consumo de bebidas azucaradas (refrescos, zumos industriales, bebidas energéticas, etc. ), ya que también contienen gran cantidad de azúcar. En definitiva, hay que evitar que nuestros hijos consumar productos con alto contenido en azúcar, pero sobre todo que no lo hagan entre horas.

Consejos para evitar la caries en los niños

Aunque ya lo hemos explicado en repetidas ocasiones, aquí os dejamos una serie de pautas a seguir para que vuestros hijos disfruten de una buena salud bucodental:

1. Limpiar con un una gasa humedecida en agua las encías del bebe desde su nacimiento.

2. Empezar la higiene bucal con la salida del primer diente de leche, dos veces al día; por la mañana y por la noche. Utiliza lo mismo que utilizabas anteriormente para frotar encías, lengua, cachetes y paladar.

3. En el caso de niños menores de un año, el cepillado puede llevarse a cabo usando solo agua, siempre y cuando, el bebe no consuma alimentos ricos en azúcar. A partir de los 12 meses el cepillado con pasta dental resulta fundamental. Recordad que el cepillo debe ajustarse al tamaño de la boca del niño. Además, las cerdas deben ser suaves para evitar daños en las encías o en los dientes de leche. Por último, el dentífrico debe contener flúor (en torno a 1000 ppm), pues evita la aparición de caries.

4. Si ya tiene sus muelas: pasar el hilo dental con mucho cuidado (puedes usar un hilo dental con cera).

5. En los niños más pequeños el cepillado debe estar siempre supervisado por un adulto, puesto que es la única manera de asegurar que la limpieza es la correcta. Además, estaremos inculcando a nuestros hijos una buena higiene bucodental. Aconsejamos dejar que tu hijo juegue y se divierta con el cepillo, ya que así el cepillado le parecerá mucho más ameno. Sin embargo, el adulto debe realizar la higiene hasta que el niño sea independiente.

En definitiva, mantener una higiene dental adecuada, controlar los alimentos que se consumen y el uso de productos remineralizantes como el flúor, contribuyen de forma fundamental a que nuestros hijos puedan tener siempre una sonrisa deslumbrante.

Odontopediatría en niños de 0 a 3 años

En Praxis Dental contamos con un fantástico equipo de profesionales con mucha experiencia en la Odontopediatría. Como muchos de ustedes sabrán, la Odontopediatría es una rama dentro de la Odontología que se enfoca en atender a los más pequeños de la casa. En nuestra clínica llevamos más de una década tratando toda clase de enfermedades bucodentales en los niños. Desde sus primeros meses de vida hasta la llegada de la pubertad. Comenzamos con la una exploración de la boca del paciente; seguidamente, detectamos las posibles anomalías; a continuación, estudiamos el procedimiento más adecuado; y, por último, aplicamos el tratamiento de forma rigurosa. Nuestro objetivo es que sus hijos puedan lucir siempre una sonrisa sana y brillante. Además, nos encargamos de trasmitir, tanto a usted como a su hijo, cuáles son los hábitos correctos de higiene dental. Al fin y al cabo, cepillarse correctamente los dientes es el método más efectivo para asegurar un futuro bucodental saludable. En Praxis Dental ofrecemos diferentes tipos de procedimientos en función de la edad del paciente.

En este post, vamos a mostrarle cuáles son los tratamientos de Odontopediatría que llevamos a cabo en los pacientes menores de tres años. Del mismo modo, le enseñaremos una serie de indicaciones para que la boca de su hijo este siempre sana.

1. Seguimiento dental desde el nacimiento

El secreto de una sonrisa sana está en la prevención. El mejor método para prevenir la aparición de anomalías bucodentales en los niños es seguir su evolución dental desde que nacen hasta que llegan a la adolescencia. En Praxis Dental llevamos años realizando chequeos dentales a los niños desde que llegan a este mundo. Como ya hemos comentado en muchas otras ocasiones, lo recomendable es llevar a los niños a consulta por primera vez cuando han cumplido los seis meses de vida. Por desgracia, pocos padres lo cumplen ignorando que esta puede ser la clave para que su bebe tenga en el futuro una salud dental de hierro. Los chequeos rutinarios desde edades tempranas son muy importantes por dos motivos. En primer lugar, mediante estos los padres reciben toda la información necesaria acerca de como debe ser la higiene dental de sus hijos. En segundo lugar, en la primera consulta se establece un programa de prevención para el paciente. Por tanto, los chequeos ayudan a evitar que los niños padezcan enfermedades como la caries dental. Además, gracias a estas visitas se pueden someter a tratamientos como la ortodoncia a tiempo.

2. Todo sobre los dientes de leche

La dentición primaria, es decir, los dientes de leche comienzan a formarse en la quinta semana de gestación. Su formación concluye cuando el niño tiene entre 24 y 30 meses. Una de las etapas más molestas durante la primera infancia es aquella en la que se produce la erupción de los dientes de leche. La razón es que durante este tiempo la encía de nuestros hijos está constantemente inflamada debido a la salida de las piezas dentales. En los casos más extremos la irritabilidad, el mal humor, la dificultad para comer ciertos alimentos y las diarreas, formar parte de la rutina del niño. Sin embargo, gracias a la Odontopediatría existen muchos métodos y tratamientos encaminados a aliviar estas molestias como, por ejemplo, el uso de mordedores.

Contrario a lo que muchos padres piensan, mantener una higiene dental correcta durante esta fase de la vida es muy importante. Los dientes de leche cumplen un gran número de funciones de vital importancia. Por ejemplo, la de permitir que el niño mastique bien los alimentos y, por tanto, que esté bien alimentado. También ayudan a mejorar la pronunciación de ciertas palabras. Del mismo modo, la dentadura primaria se ocupa de mantener el espacio para la salida y colocación adecuada de los dientes definitivos. Por el contrario, la perdida de un diente por caries o traumatismos puede originar anomalías en la colocación del resto de piezas dentales. Además, los dientes de leche favorecen el crecimiento de los maxilares y de los músculos faciales de forma idónea. Se debe recordar que algunos dientes de leche no se recambian hasta los 12 años de edad.

3. Referente al uso del chupete en la infancia

Para comenzar, el uso del chupete y la succión de los dedos, son hábitos de lo más normales en los niños que aún no han cumplido los tres años. Usted, debe saber que a partir de los dos años estas costumbres pueden afectar al desarrollo bucodental de los niños. En Praxis Dental recomendamos que estas prácticas sean eliminadas antes de que el niño cumpla los tres años. En caso contrario, probablemente la boca de su hijo presente secuelas en forma de maloclusiones. La maloclusión dental hace referencia a una incorrecta alineación de los dientes, así como a un tamaño diferente entre la mandíbula superior e inferior. Los síntomas derivados de esta anomalía incluyen: dificultad al masticar los alimentos, dolor en los músculos faciales, respiración por la boca sin cerrar los labios, dolores de cabeza frecuentes y problemas estéticos.

4. Higiene dental en los bebes

Aunque muchos padres lo ignoran, lo cierto es que la higiene bucodental es importante incluso durante los primeros meses del bebe. En nuestra clínica de Odontopediatría nunca nos cansamos de repetir que hay que limpiar la cavidad oral del bebe desde sus primeros meses de vida. Y es que esta es la clave para prevenir la caries en los más pequeños. Si todavía no han erupcionado los dientes de leche, solo es necesario limpiar las encías con una gasa húmeda. Por contra, una vez que ha brotado la primera pieza, los padres deben cepillarle dos veces al día la boca al niño. En este punto, cabe señalar que el cepillado debe ser especialmente meticuloso después de la cena. Recordemos que durante la noche producimos menos saliva, lo cual favorece el trabajo dañino de las bacterias. Una labor que puede desembocar en la aparición de las temidas caries. Respecto al cepillo, este debe ser adecuado al tamaño de la boca del niño. Además, no olvidemos que la pasta dental debe contener flúor.

Desde Praxis Dental esperamos que este artículo le haya servido para conocer que tratamientos de Odontopediatría se realizan en la primera infancia. No dude en consultarnos o en visitarnos si cree que su hijo necesita un chequeo o un tratamiento dental. Estamos en calle Agua, número 44, de Bargas (Toledo).

Llagas orales en los niños

En Dentistainfantiltoledo solucionamos cualquier tipo de dudas a los papas que acuden con sus hijos: como debe ser la higiene oral, como afecta la caries al niño, que hacer después de una intervención… Pero, también en nuestra consulta, resolvemos cuestiones a cerca de la presencia de llagas orales o aftas en la boca de los niños. De esta dolencia, más común de lo que se piensa, os vamos a hablar en este artículo.

¿En qué consisten las llagas o aftas orales?

Las aftas orales son llagas o úlceras que surgen en la cara interna de la mejilla, en los labios o en el paladar. Las llagas orales pueden presentarse de dos colores distintos: amarillo/rojizo (en este caso, la infección está en su máximo apogeo), y blanco (cuando la herida ha comenzado a curarse). Otra de las características de las aftas orales es la variabilidad de su tamaño pues dependiendo del grado de infección así será su magnitud. Cuando las llagas orales son de pequeño tamaño hablamos de una leve infección. Por el contrario, si la infección es grande la ulcera también lo será. En este punto, cabe reseñar que las llagas orales de gran magnitud resulta muy molestas y dolorosas para el paciente. Además, en los casos más graves puede darse el hecho de que las llagas erupcionen de forma masiva. Es decir, en lugar de que la boca del niño presente solo una herida se habrán formado varias (normalmente, entre tres y cuatro). Del mismo modo, dependiendo del grado de afección de las úlceras estas pueden durante entre 7 y 30 días. Durante este periodo el niño tendrá problemas para comer, lo cual afectara a su salud. De ahí, la importancia de conocer los tratamientos para curar las llagas orales.

Por último, cabe destacar que existe un caso aun más grave de aftas orales, las denominadas estomatitis aftosa. Esta clase de infección oral es la más grave de todas, ya que suele venir acompañada con fiebre, faringitis e inflamación de los ganglios del cuello. Se desconoce el motivo por el que aparece la estomatitis aftosa, pero se sabe que está relacionada con los componentes genéticos del paciente.

¿Por qué aparecen las llagas en la boca?

Existen múltiples motivos por los que aparecen las llagas orales en la boca. Sin embargo, las causas más frecuentes son estas dos:

1. Por infecciones: es la causa más común por la que el niño puede presentar llagas en su boca. Las aftas orales por infección son provocadas por un virus (principalmente, el herpes), una bacteria o un hongo. También es habitual que las infecciones se produzcan por alteraciones hormonales. En el caso de virus como el herpes simple, resulta de vital importancia cuidar que el niño no se toque la úlcera con el pie o la boca, ya que es contagioso. Por tanto, el herpes podría trasferirse a otras partes de su cuerpo. Los bebes y niños que presentar aftas orales suelen mostrarse muy irritados, dado que padecen molestias y dolores de bastante consideración.

2. Por Traumatismos: los traumatismos son el otro gran causante de las molestas y dolorosas úlceras en la boca del niño. Los traumatismos pueden ser de diferente origen: de un mordisco; de un golpe tras una caída; de un cepillado de los dientes demasiado brusco; de una restauración de una pieza dental que roza la mucosa oral, etc. Lo parte positiva de esta clase de aftas orales es que solo presentan un síntoma: las molestias y dolores que acarrea tener una herida en la boca.

Además, las úlceras pueden aparecer en la boca de nuestros hijos por muchas otras causas como las alergias alimentarias, la herencia genética, la falta de vitaminas y minerales, la ansiedad, la composición de la pasta de dientes, etc.

¿Como tratar las aftas orales?

Por norma general, las aftas orales no necesitan tratamiento. Es el propio organismo el que, con el paso de los días, se encarga de hacerlas desaparecer. Sin embargo, si las úlceras duran demasiado tiempo o si impiden una vida normal a nuestros hijos, podemos tomar las siguientes medidas:

1. Usar analgésicos: el ibuprofreso o el paracetamol, cada 8 horas, ayudan a aliviar el dolor más intenso.

2. Tratamientos tópicos: con ácido hialurónico (en gel, spray o enjuagues, según la edad y la localización de las llagas) o carbenoxolona (Sanodin) y solo en casos seleccionados y bajo prescripción médica con anestésicos locales como la lidocaína viscosa al 2% (fórmula magistral).

3. Cuidar la alimentación: como resulta lógico, para que el acto de masticar y deglutir los alimentos no resulte molesto para el niño, se debe poner especial atención en su dieta. La dieta debe ser blanda en la medida de lo posible. Asimismo se deben evitar alimentos muy duros, saldos, picantes o calientes.

4. hidratación abundante: en los casos más extremos -en especial, en los bebes-, cuando apenas seamos capaces de alimentar a nuestro hijo se recomienda el uso de soluciones de rehidratación oral que le aporten azúcares y minerales. Además, hay que asegurarse de que el bebe o el niño ingiere la cantidad de agua suficiente al día. De este modo, su organismo funcionara como es debido y, por tanto, la herida se le curara antes.

Consejos para prevenir las llagas en los niños

1. Adecuada higiene oral: se deben tomar las pautas oportunas para asegurar que los dientes y la boca de los niños están siempre limpios. La principal norma para asegurar esto es la de limpiar los dientes tras cada comida (desayuno, comida y cena), pero también tras la ingestión de cualquier alimento o bebida azucarada.

2. Dieta rica en verduras y frutas: estos alimentos aportar las vitaminas y minerales necesarios para el buen funcionamiento del organismo. Además, hay que evitar que el niño consuma alimentos ácidos. Por último, nuestro hijo no debe tomar platos demasiado calientes, puesto que estos favorecen el desarrollo de las llagas orales.

Biberón y chupete: salud dental infantil

El biberón y el chupete: salud bucodental infantil Algunas de las preguntas más frecuentes con las que nos topamos en Praxis Dental por parte de los padres cuando acuden con sus hijos son del tipo: ¿afecta el biberón al desarrollo de los dientes de mi hijo?, ¿si mi hijo lleva el chupete todo el día esto a la larga va a afectar a la salud de su boca?, ¿qué tipo de chupete es el más adecuado para cuidar de los dientes de mi hijo?, etc. En este post queremos mostraros todo lo que hay acerca de este «mito», dado que este tipo de cuestiones interesan cada vez más a nuestros pacientes.

Es cierto: ¿el chupete afecta a los dientes?

Si, cuanto más tiempo pase el bebe con el chupete en su boca, mayores posibilidades tendrá de desarrollar caries en sus dientes de leche. Concretamente, este tipo de dolencia se la denomina «caries del biberón». Un tipo de caries -de la que ya os hemos hablado en otras ocasiones- que se produce por la presencia prolongada en los dientes de elementos como la glucosa, la sacarosa y la lactosa. Estos componentes, derivados de la leche o los zumos, al estar en contacto durante mucho tiempo con la superficie de los dientes acaban por afectar al esmalte. No en vano, son ricos en azúcares que corroen rápidamente la superficie del diente. En otras palabras, los dientes al no estar correctamente aseados durante bastante tiempo desarrollan caries. Sin embargo, la «caries del biberón» no significa que sea este o el chupete sean los causantes de dicha enfermedad. En realidad, los responsables son los azúcares (glucosa, sacarosa y lactosa) que contienen los líquidos que hay presentes tanto en el biberón como en el chupete.

Para evitar esta clase de contratiempos se recomienda retirar al bebe el biberón nocturno una vez que haya brotado su primer diente de leche. Del mismo modo, durante el día hay que prestar atención constante a la limpieza bucal del niño, en especial, antes de irse a la cama. También es muy importante lavar la tetina del chupete de forma constante, ya que esta retiene muchos azúcares. Asimismo, es recomendable que el uso del biberón y del chupete no se prolonguen más allá de los primeros tres años. De todos modos, recientemente se ha demostrado que si el biberón se retira antes de los tres años los efectos de la «caries del biberón» son pasajeros. Por último, también debemos tener en cuenta que el uso prolongado del biberón y del chupete -más allá de los tres años- puede provocar otras afecciones como la mordida abierta. En definitiva, el uso del biberón, así como del chupete puede afectar a la dentición de nuestro bebe.

¿Cuáles son los biberones y chupetes recomendados?

Además, según el tipo de biberón o de chupete los efectos pueden ser graves o leves. En ambos casos, lo que marca la diferencia es la forma de la tetina y el material del que está compuesta. En estos momentos, podemos encontrar tetinas de biberón y de chupetes de los siguientes tipos:

1. Anatómicos: cuentan con una tetina en forma de gota aplastada que facilita la alimentación del bebe. Generalmente, están hechos de silicona, son muy resistentes y suaves. Además, imitan casi a la perfección el pezón materno durante la succión.

2. Fisiológicos: la tetina es más plana y proporcionada, lo cual permite un espacio mayor a la lengua en la cavidad oral. De este modo, la succión es más natural.

3. Compuesto de caucho: son los más populares, ya que a los bebes les encantan. Su diseño ayuda a respetar la cavidad oral, así como evita que el bebe sufra daños en las encías y en la mandíbula. La razón se debe a que estos imitan el pezón materno a la perfección y, por tanto, el bebe no necesita imprimir mucha fuerza durante la succión. Además, están hechos del material más natural. Sin embargo, por este motivo también su duración es menor.

4. Compuestos de silicona: son muy suaves, resistentes y muy duraderos. Cada vez son más sofisticados y su tacto se parece más a la piel y al caucho.

Por último, en el caso de los chupetes, su escudo puede ser de dos formas: redonda (la más común) y de mariposa (mejora la succión). Además, según su tamaño podemos encontrar tres tallas de chupetes: hasta los seis meses, desde los seis hasta los 12 y para mayores de 12 meses.

Resumen: tips para evitar la caries del biberón

Para finalizar, os recordamos las principales pautas a seguir para evitar la caries en los dientes de leche de los niños:

1. Reducir el consumo de bebidas dulces o azucarados.

2. No impregnar el chupete con dulces o miel.

3. Evitar que el bebe use el biberón lleno de leche como un juguete.

4. El agua deber ser la principal bebida que tomen a partir del primer año.

5. Enseñarles a lavarse los dientes lo antes posible.

6. Cuando crezcan, cambiar el biberón por vasitos o tazas.